Urna tecnológica convierte las cenizas de tus seres queridos en árboles

Una maceta inteligente permite que los restos incinerados de un familiar sirvan de nutriente para cualquier tipo de árbol.

Muchos de nosotros pensamos en cómo será el día de nuestra muertes, cómo será el funeral y cómo queremos ser recordados. Mientras unos ya sacan las cuentas del cementerio y trámites, otros piensan en otras opciones para ser recordados de otra forma y no en una lápida convencional.

A través de esta reflexión, nació una interesante iniciativa llamada Bios Incube , una especie de urna inteligente, equipada con sensores y un sistema de irrigación integrado que permite utilizar las cenizas de una persona como nutriente para dar vida a un árbol.

De acuerdo a la empresa creadora, este sistema se compone de una vasija de material biodegradable, donde nace y crece un árbol en contacto con los restos incinerados.

La incubadora o “maceta inteligente” está equipada con sensores, irrigación automatizada y tecnología electrónica, que permite monitorear la urna para que la planta se desarrolle de forma óptima y controlada.

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© Kickstarter

Este tecnológico dispositivo se conecta mediante wifi a una app que informa como va creciendo el árbol, ofrece consejos para mantenerlo y, además, alerta sobre las condiciones del clima para el óptimo cuidado de la planta.

Los creadores sugieren plantar especies nativas de árboles para que se desarrollen de acuerdo a las condiciones ambientales. Según sus estimaciones, un pino tarda de 12 a 14 meses en crecer, lo suficiente como para ser trasplantado a un bosque, pero si el usuario lo desea, la urna puede alojar un árbol durante varios años.

Convertir los cementerios en bosques

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(cc) *Light Painting* / Flickr

La idea de que un ser querido pueda “volver” a habitar la tierra y convertirse en un árbol, ha despertado la curiosidad de varios.

Además de ser una solución innovadora, tiene bastantes beneficios considerando que vivimos en un planeta sobrepoblado en donde hay menos espacios disponibles para enterrar a los muertos. Por otra parte, el crecimiento desenfrenado de la ciudades ha provocado la disminución de áreas verdes.

Roger Moliné, uno de los cerebros de esta iniciativa, indicó a EFE que la idea es devolver el cuerpo a la tierra convirtiendo la muerte en una transformación y un retorno a la vida a través de la naturaleza:

De algún modo se reintroduce al ser humano en el ciclo natural de la vida y se extiende este proceso permitiendo que la gente aprenda de uno de los momentos más importantes de la existencia, en vez de visitar un cementerio una vez al año