Gobierno de Sri Lanka destruye colmillos provenientes de la caza furtiva de elefantes

El nuevo presidente Maithripala Sirisena busca diferenciarse de su antecesor, enviando un potente mensaje para terminar con la caza de estos grandes mamíferos.

Las cifras del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) con respecto al tráfico ilegal de marfil son espeluznantes: Al año, este mercado negro factura cerca de 10 millones de dólares en todo el planeta.

Para terminar con esta práctica que mantiene en vilo a la población de elefantes, el gobierno del nuevo presidente de Sri Lanka, Maithripala Sirisena, comenzó la destrucción pública del marfil obtenido a través de la caza furtiva. En el acto del martes en Colombo, más de 359 colmillos confiscados (1.500 kg de material avaluado en 2,6 millones de dólares) fueron aplastados y posteriormente incinerados, dejándolos inutilizables.

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(cc) Vikalpa / Flickr

En la ceremomia participó John Scanlon, secretario general de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestre (CITES), acuerdo al que el país está suscrito desde 1979, señala The New York Times.

La iniciativa de Sirisena, con un enfoque más drástico, busca diferenciarse del gobierno anterior liderado por Mahinda Rajapaksa, que entregaba los colmillos a los templos budistas de todo el país, obteniendo el rechazo por parte de organismos internacionales que argumentaban que tarde o temprano este márfil llegaría al mercado negro de países como Tailandia o China.

Según datos entregados por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, desde 2007 se ha triplicado la caza furtiva tanto en África como en Asia, continentes donde la matanza de elefantes supera la tasa de reemplazo de la población.