Encuentran especie de boa “proyectil” que fue utilizada por los antiguos griegos

La Eryx Jaculus estuvo desaparecida durante siglos para los investigadores. Se trata de una serpiente que era lanzada a las naves adversarias de los griegos para atacar al enemigo más fácilmente.

Científicos de todo el mundo descubren cada año nuevas especies que captan la atención por sus extraña fisonomía o porque están es peligro de extinción.

Sin embargo, hay pocos casos que dan cuenta de un “redescubrimiento” de una especie que se creía extinta o parte de la mitología de algún país.

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Este es el caso de una de las serpientes más extrañas de Europa, pues herpetólogos italianos han redescubierto una “boa de las arenas” o Eryx Jaculus.

Según los antecedentes históricos del país europeo, se cree que estas serpientes fueron introducidas en Sicilia por los griegos cuando colonizaron la isla por motivos de “culto religiosos y también para utilización en guerra”.

Al parecer, esta especie era utilizada como una arma de guerra psicológica, puesto que en las batallas marítimas, los griegos lanzaban las serpientes a los barcos enemigos para inducir miedo y confusión en la tripulación y poder abordarlos con facilidad.

Gianni Insacco, director científico del Museo de Historia Natural de Comiso en Italia, indicó que también se utilizaban otras especies de serpientes en las antiguas batallas griegas:

Los griegos solían emplear serpientes como proyectiles que lanzaban en las naves enemigas antes del asalto, para crear confusión y temor. En general utilizaban víboras privadas de veneno o, e su defecto, especies similares como la boa de las arenas.

La razón por la que lograron pasar desapercibidas durante siglos, es que esta serpiente -de más de un metro y medio de longitud-  viven escondidas bajo tierra, con hábitos nocturnos y tratan de evitar el contacto con el exterior.

Según detalla el medio Gizmodo, la serpiente fue introducida en Sicilia por los antiguos griegos. Los griegos colonizaron Sicilia hace aproximadamente 2.500 años y los especímenes de boa de arena de la isla están cerca de la zona donde se produjeron dos importantes batallas griegas: una en el 405 a. C. y otra en el 310 d. C.