Empresa a cargo del buque tanque que derramó crudo en Quintero emite declaración pública

En tanto, la ONG Oceana se fue en picada contra ENAP y sus protocolos para descarga de combustibles debido a los constantes derrames en la zona.

A las 00:15 de ayer el Centro Regional de Combate a la Contaminación de Valparaíso era alertado por un nuevo desastre ambiental, el buque tanque Doña Carmela, por el cual la empresa Agunsa presta servicios de provisión de combustible a diversas empresas navieras, sufría un derrame que hasta ahora se desconoce su magnitud total.

Al respecto, Agunsa emitió una declaración pública esta mañana en el diario El Mercurio. Allí señalan que a las 20:54 del día miércoles 12 de agosto, el buque tanque Doña Carmela comenzó el proceso habitual de carga de combustible en el Terminal Barcaza de Enap, ubicado en el puerto de Quintero. “Aproximadamente a las 00.00 horas del jueves, personal de cubierta del buque tanque se percató de la presencia de un producto indeterminado y de aspecto oleoso al costado de la nave. A raíz de ello, inmediatamente se procedió a detener la carga de combustible, se detuvo el derrame y se dio aviso a la autoridad marítima. De igual manera, se activaron los planes SOPEP de contingencia de derrames”, asegura la compañía.

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© Agenciauno.

Sobre la fuga, la empresa señaló que “el derrame se habría producido debido a una fisura en uno de los estanques del buque tanque, cuyo origen aún se desconoce. De momento no se ha podido determinar el volumen de combustible derramado, el que en todo caso se estima menor”. Sobre esto último cabe recordar que en el derrame protagonizado por LR Mimosa en septiembre del año pasado, también se dijo en un comienzo que habría sido un derrame menor de cerca de 3.000 litros de petróleo, sin embargo terminaron siendo 38.000 litros, es decir más de 10 veces la cantidad que se señalaba en un principio.

Por su parte, la organización ambiental Oceana también se pronunció ante el desastre, criticando la gestión de ENAP ante este nuevo panorama y el hecho de que el buque tanque sería una embarcación antigua para este tipo de procedimientos.

“Este segundo derrame de petróleo en menos de once meses no es producto de la mala suerte sino de la mala gestión de ENAP en su terminal de descarga.  Esta empresa no puede desmarcarse de los barcos y contratistas que emplea para estas faenas, y debe responder frente a las comunidades que una vez más son las que pagan el costo de los derrames”, señaló Alex Muñoz, director ejecutivo de Oceana.

Nuevamente los principales afectados serán los pescadores artesanales y las familias que viven en este lugar considerado como una zona de sacrificio, donde conviven un sinnúmero de industrias altamente contaminantes.