La clave para combatir el cambio climático podría estar en dejar de comer carne

La industria ganadera en el mundo produce más emisiones de gases de efecto invernaderos que todos los coches, aviones, trenes y barcos combinados.

La mayoría de nosotros pensamos que lo que más contribuye al calentamiento global son las emisiones de gases de efecto invernadero generadas por el transporte. La realidad es que la industria ganadera en el mundo produce más emisiones que todos los aviones, barcos, coches y trenes en el mundo.

En este sentido, prevenir el cambio climático dependería, además de controlar el uso de nuestro sistema de transporte, de la forma en que consumimos carne y productos lácteos. Los gobiernos toman medidas en cuanto a la deforestación y el transporte pero es muy poco lo que se está haciendo para frenar el apetito mundial por la carne.

Quizás la gente piense que no es el gobierno quien les va a decir qué comer ni prohibir la carne y los lácteos pero en realidad esa es una iniciativa que debe nacer en uno mismo. No se trata de dejar la carne por completo, sólo con reducir su consumo se verían cambios importantes en el medio ambiente. La mala noticia es que no se cuenta con un plan de educación alimenticia para lograr eso.

Reducir el consumo de carne no sólo disminuiría las emisiones, también bajarían las enfermedades cardíacas y el cáncer. Según el informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático, el aumento de la demanda de carne en países como China, podría inclinar la balanza hacia el caos mundial.

La carne de vaca y los productos lácteos constituyen el 65% de todas las emisiones del ganado. De seguir con la tendencia en el consumo de estos dos tipos de productos, para el 2050 las emisiones del sector tomarían el presupuesto de carbono de todo el mundo. Lo anterior significa que las emisiones en todos los demás sectores como energía, industria y transporte, tendrían que ser de 0 para poder sobrellevarlo, lo cual es imposible.

En algunos países existe más conciencia sobre el cambio climático que en otros, sin embargo esta ya no es una solución que dependa del gobierno. Este es un cambio que sí podemos hacer nosotros, cada uno desde nuestras casas podemos bajar la demanda de productos cárnicos y lácteos. Informarnos acerca de maneras más saludables para comer es nuestra tarea, así nos procuraremos una mejor salud y calidad de vida.