Científicos dan una última oportunidad al urogallo

La recuperación del urogallo cantábrico se realiza bajo 2 actividades fundamentales: su reproducción y la recuperación de su hábitat.

Las organizaciones conservacionistas se niegan a aceptar el que el urogallo cantábrico desaparezca. Hace 5 años se creía que enfrentaría la extinción en 2030. Su situación aún es crítica porque hay pocos ejemplares viviendo dispersos en un territorio muy amplio que es poco probable que se encuentren para llevar una vida común en la que puedan reproducirse.

Fundación Biodiversidad y el comité científico LIFE+Urogallo Cantábrico, han llevado a cabo esfuerzos en conjunto desde 2012 para recuperar el hábitat de los urogallos. En octubre pasado se lanzó también un plan para restablecer la población en el Parque Regional los Picos de Europa. El plan consiste en liberar 3 hembras adaptadas a la vida en los bosques.

Suena fácil, pero es un proceso muy laborioso ya que se les ha proporcionado comida similar a la que encontrarían en la naturaleza. El urogallo es un ave emblemática del bosque cantábrico que se ha reducido muy rápido en 2 o 3 décadas. Para asegurar su supervivencia, se debe aumentar los centros de cría, pues la tasa de nacimientos no llega al pollo anual por cada hembra de urogallo.

Un aumento en la población del urogallo sería inútil sin un programa de recuperación de hábitat. La diversificación de territorios, mejora de la estructura forestal y las arandaneras son elementos que aseguran la buena alimentación de las aves en su entorno natural. Recuperar la distribución del urogallo y la recuperación de su hábitat beneficiaría a otras especies como el oso pardo, la perdiz pardilla, la liebre de piornal que también se encuentran en situaciones complicadas.

El trabajo de los científicos no acaba con la cría y extensión del hábitat, es necesario controlar los depredadores y preparar a las aves ante los peligros que se puedan encontrar. Aunque se escuche exagerado, se han realizado pruebas con perros para asegurarse de que su comportamiento es el de huída y mimetizaje ante depredadores, lo mismo en presencia de aves rapaces.

Los resultados se irán mostrando poco a poco, el programa conjunto con LIFE+ termina en 2016 pero los esfuerzos por preservar al urogallo no terminarán hasta que se tenga una población estable y autosuficiente.