Dan luz verde al fracking en el Bosque Nacional George Washington

Su nuevo plan de manejo permite la perforación en ciertas zonas, para aprovechar un basto depósito de gas natural que hay en la zona.

Mientras que Denton, Texas mete freno al fracking, en la costa este de Estados Unidos se toma una decisión contraria. Hoy se dio a conocer un nuevo plan de manejo para el Bosque Nacional George Washington, el cual permite el fracking en 167,000 acres donde ya se practica la minería y en otros 10,000 acres arrendados a empresas petroleras.

Originalmente el Servicio Forestal de Estados Unidos buscaba vetar la fractura hidráulica en este bosque, que comprende una superficie de 1.1 millones de acres (4,000 km2). Al darse a conocer un borrador del plan, en 2011, varias compañías energéticas se opusieron. ¿Por qué permitir el fracking ahora?, ¿por esta presión?

Según Robert Bonnie, subsecretario en materia de recursos naturales y medio ambiente del Departamento de Agricultura, era el siguiente paso a dar — al menos eso le respondió a Brock Vergakis, de The Associated Press.

“Creemos que hemos terminamos en un lugar mucho mejor, estamos permitiendo la extracción de petróleo y gas […] Desde una perspectiva política, el Servicio Forestal permite el fracking en tierras forestales en todo el país. No queríamos tomar una decisión política o un cambio políticas con respecto al fracking. Esta decisión es acerca de dónde es apropiado realizar arrendamiento para la extracción de petróleo y gas.”

Una forma bastante política para lavarse las manos, ¿no lo creen? Por otra parte, esta “luz verde” era esperada por activistas, ambientalistas y la industria energética, ya que la mitad del bosque se encuentra sobre la formación Marcellus Shale — con un basto depósito de gas natural que va desde el estado de Nueva York hasta Virginia Occidental, con un valor de 10 mil millones de dólares anuales.

La principal preocupación de los grupos ambientalistas es la probable contaminación de los manantiales del bosque, fuente principal de agua para más de 260 mil personas que residen en el valle de Shenandoah, además de otros 2.7 millones de personas de Virginia y Washington.

Por otro lado, no sé sabe cuál será el impacto para las actividades propias del bosque nacional, que es visitado por un millón de personas al año para disfrutar de sus paisajes, acampar, practicar senderismo y hasta esquí, cuando la temporada lo permite. Ya ni hablemos del equilibrio en el ecosistema y su vida silvestre.

Aún cuando se haya dado a conocer el nuevo plan de gestión para el Bosque Nacional George Washington, todavía falta que alguien más de la última palabra y esa persona es Ken Arney, gerente regional de Servicios Forestales de Estados Unidos. Ya ven, no sólo ocurre en nuestros países…