¿México está preparado para infraestructura ciclista de primer mundo?

Cada vez más personas cambian el automóvil por la bicicleta para llegar a su destino; entre más usuarios es necesaria más infraestructura.

Hace algún tiempo te conté acerca de algunas ciudades que han modificado su infraestructura para dar prioridad a los vehículos no motorizados, y el común denominador es que la mayoría de estas instalaciones son de primer mundo. Aquí algunos otros ejemplos:

Peace Bridge – Calgary, Canadá

peacebriidge660x550.jpg

© Joshua Dool

No es un puente común, pues además de tener un carril bastante amplio — de 2.5 metros — y caminos peatonales a ambos lados, para proteger a los ciclistas del frío en la zona crearon el techo tipo bóveda con cristales en los costados para dar sensación de libertad.

8 House – Copenhague, Dinamarca

8cop660x550.jpg

© Alamy

Esta ciudad está llena de ciclistas, así que incluso hay más bicicletas que automóviles. Es por eso que este complejo habitacional fue diseñado pensando en los usuarios de la bicicleta. Cuenta con un carril-bici rodeado de jardines, terrazas y balcones que lleva a los habitantes hasta la puerta de sus casas.

Puente Brygge, Copenhague, Dinamarca

puentecop660x550.jpg

© Dissing + Weitling

Sí, otra vez ellos. En 2006 construyeron este puente para atravesar el puerto de Copenhague, exclusivamente para ciclistas y peatones.

Bike Fixtation – Estados Unidos

bifix660x550.jpg

Alex Anderson and Chad Debaker/Bike Fixtation

Se trata de estaciones públicas de servicio mecánico básico para bicis (un taller a la mano). Cuenta con una máquina expendedora de refacciones y accesorios que van desde cámaras de aire y luces, hasta un tripié de trabajo con herramientas necesarias y un compresor de aire para el fácil inflado de las llantas de tu bici.


Todas estas son construcciones que desde luego se nos antojan, pero, ¿México está preparado para alguna de ellas?

¿Qué nos detiene?

Apenas tenemos carriles para ciclistas y sistema de bicicletas públicas en algunas ciudades del país.

El mal estado de las ciclovías no es un caso aislado del mal uso dado a las instalaciones públicas. En México, y en otras ciudades latinoamericanas, hay una lamentable tendencia de dañar lo que no nos pertenece directamente.

Ideas como “Tiro basura para que el barrendero no se quede sin trabajo”, “Pinto los muros porque es una forma de expresión” o “Corto este árbol porque estorba para mi rampa del coche” provocan un retroceso en la imagen urbana. El simple hecho de pintar, rayar, golpear o alterar los espacios públicos (que de por sí son pocos) nos afecta a todos.

Es como el efecto Rey Midas pero al revés, no podemos tener algo bonito porque lo echamos a perder. Y si a eso le sumamos que las autoridades construyen pero no dan mantenimiento, el resultado no es muy alentador.

¡Sí se puede!

Nada en esta vida es imposible si se tienen ganas de hacerlo. La mejor manera de obligar al gobierno a proporcionar más infraestructura ciclista es usando bicicleta. La mejor manera de exigir pasos peatonales es caminando y la mejor manera de tener buen transporte público es no dañarlo.

Personalmente creo que sí estamos listos para infraestructura ciclista de primer mundo, ¿cuál es tu opinión?