Tu gato te quiere, pero a su manera [Tenencia Responsable]

Los gatos son fascinantes, enigmáticos y solitarios, pero eso no quiere decir que quieran a los humanos, porque sí lo hacen, aunque nosotros no los entendemos.

Los gatos son un misterio. A veces los acaricias y les gusta y luego te muerden sin explicación, muchas de sus actitudes son un misterio para nosotros, y nos da la sensación de que los gatos están locos o algo así. Pero no. De hecho, para los gatos, nosotros somos los extraños.

Según el veterinario Tony Buffington, los humanos estamos acostumbrados a la sociabilización, por eso la relación con los perros es más directa, porque los canes pueden intuir el comportamiento de sus dueños. En cambio, los gatos son cazadores solitarios y tienen muy poca noción para interpretar señales sociales como regaños o gritos, los cuales no significan nada para ellos.

Entonces, ¿cómo comunicarnos con ellos? Solo hay que entender su lenguaje y no obligarlos a adaptarse al nuestro

Regaños

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(cc) Lilach Daniel/ Flickr

Seamos sinceros, si tu gato araña las cortinas o el sofá, lo más probable es que le grites, lo ahuyentes o le rocíes con agua fría, y aún así, el felino volverá a arañar lo que le habías prohibido. ¿Por qué? porque el gato no entiende de regaños. Para él, eres solo un ser que se escandaliza, lo ataca y grita sin razón

Y para empeorarlo todo, tu gato se sentirá frustrado porque no lo dejas afilarse las uñas o escalar lugares altos, cosas que para él son naturales, y puede llegar a enfermar.

Entonces, cómo hacer para que tu gato deje de arañar los sillones. Muy simple, no lo regañes directamente, sino que impide de forma directa que lo haga, poniendo  cinta adhesiva de dos caras en las esquinas de tu sillón o colocando papel aluminio sobre el mesón de la cocina. Además, debes dare alternativas aceptables, como un poste para rascar o, mejor aún, un árbol de juegos para gatos. Luego dale una golosina o cariños como premio por utilizarlos, para reforzar que se quede con ellos.

Lugares tranquilos

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(cc) Thank you for visiting my…/ Flickr

Los gatos son mucho más sensibles a nosotros, el desarrollo de sus sentidos les permite percibir el mundo a otro nivel, y es por eso que prefieren lugares silenciosos y tranquilos. Por eso un gran error es poner la caja de arena y el plato de comida junto a un refrigerador o la lavadora, pues puede que a nosotros no nos moleste el ruido, pero para los gatos, es como estar junto a un ser que gruñe sin cesar.

Lo mismo sucede con el vidrio. Si pones su plato de comida junto a una ventana y afuera tienes perros u otros animales, tu gato no se sentirá tranquilo, pues no comprende que el vidrio lo protege.

Por eso, coloca la caja de arena y el plato de comida en dos lugares tranquilos y amplios, para que el gato no se sienta acorralado. También permítele escalar lugares altos, porque ver las cosas desde arriba es un verdadero tranquilizador para los felinos.

Cuidado con las caricias

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(cc) Geraint Rowland/ Flickr

A diferencia de los perros, a los gatos no les gusta que acaricies todo su cuerpo.  De hecho, cuando te muestra la panza es porque confía en ti, no para que lo acaricies, ya que se siente ultrajado. Y ahí vienen los arañazos y mordiscos. Lo mismo con la base de la cola. A los gatos les encanta que les acariciemos ahí, pero no mucho tampoco, ya que sienten como cuando a nosotros nos hacen cosquillas, y por eso suelen salir corriendo después de algunos segundos.

Por último, tu gato odia que lo acunes. Es algo extraño para él, antinatural, por eso cuando lo tomas en brazos se retuerce para zafarse. Así que evita hacer esto para una convivencia mejor para todos.

¿Amigos? No, rivales

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(cc) zaimoku_woodpile/ Flickr

Los gatos son solitarios, no les gusta tener congéneres a su alrededor, ya que no los ven como compañía ni mucho menos como amigos, sino que como rivales, por eso es probable que si llevas un nuevo gato a casa,  haya bufidos, siseos, arañazos, golpes y al menos uno de los felinos escondido en un rincón.

Si es imprescindible hacer que 2 gatos vivan juntos, comienza acariciándolos con una misma toalla de forma que se acostumbren al olor del otro. Antes de presentarlos, asegúrate de que cada uno se sienta contento (habiendo comido, hecho sus necesidades y recibido afecto) para luego acercarlos lentamente, dándoles todo el tiempo que sea necesario.

Tu gato te quiere

 

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(cc) Andrew Butitta/ Flickr

Quizás no mueven la cola cuando llegas, ni tenga muchas emociones visibles cuando te ve, pero el hecho es que a tu gato le importas tanto que puede ser muy triste ver que cada día te vas al trabajo o a estudiar. Para que tu partida no sea tan triste, haz un ritual de ida y de llegada. Puedes llamarlo y acariciarlo cuando te vas, y lo mismo cuando llegas, así el gato ya se acostumbrará a que debes desaparecer por algunas horas, y no se sentirá preocupado.

El juego es otro ritual importante que une a un humano y su gato, pero debes hacerlo bien. No muevas el puntero láser como un histérico por el muro. Hazlo a una velocidad que le permita seguirlo y ‘cazarlo’ de vez en cuando. Lo mismo si tienes un juguete de caña con una pluma en su extremo.

La relación con tu gato puede sobrevivir con menos de 10 minutos diarios, siempre y cuando esos 10 minutos sean realmente tiempo de calidad.


Tenencia Responsable es una sección donde hablamos sobre nuestras mascotas, cuál es su impacto ambiental, cómo reducirlo. Seamos responsables con ellos, con el ambiente, con la comunidad. Si tienes una sugerencia o quieres que tratemos un tema específico, escríbenos a veoverde@betazeta.com