Playas de Baja California Sur se convierten en cementerios de tortugas

Los métodos de pesca en el Golfo de Ulloa ponen en peligro la vida de varias especies de tortugas marinas.

El pescado que tienes en el plato no es la única muerte que estás consumiendo. Detrás de él hay otras tantas que no se notan pero que están ahí debido a la pesca incidental. Los pescadores sacan tu alimento y con él varias especies como las tortugas marinas cuyos cadáveres llegan hasta la playa o se pierden en el océano.

Hace 3 años que la playa de San Lázaro en el puerto Adolfo López Mateos, ubicado en el Golfo de Ulloa, se llena con los cadáveres de estas tortugas. Lo más alarmante es que por cada cuerpo que se halla varado en la playa, hay otros 3 o 4 que jamás llegan a verse. Este mal manejo de la pesca le puede costar a México un embargo por parte del Departamento de Comercio de Estados Unidos.

Estamos en una situación de riesgo tanto ambiental como comercial. Las autoridades del sector pesquero, sin embargo, se niegan a aceptar que sean sus redes y palangares los que causan la muerte por asfixia de estos animales.

Según los registros de la Profepa, en 2012 se encontraron casi 1.000 ejemplares de tortuga caguama. La cifra en 2013 descendió a 951 y en lo que va de este año se han encontrado 202 cuerpos varados de tortuga amarilla. Los datos del Centro Mexicano de Derecho Ambiental (Cemda) dicen otra cosa.

De acuerdo a los números del Cemda, en 2012 se encontraron 2.200 tortugas en el mismo lugar, el año pasado cerca de 1.000 y este año las cifras aún son parciales. Las condiciones de la playa decaen por el olor a putrefacción mientras que se llegan a apreciar algunas cuantas tortugas de caparazones marcados con aerosol rojo, lo que indica que fueron contadas.

El esfuerzo que se hace no es suficiente, si la salud del océano no es la mejor en estos tiempos, la pesca y su consiguiente pesca incidental preparan la tumba de miles de especies marinas sin que nadie se atreva a dar el primer paso.