Explicando los gatos positivos

Muchos felinos son positivos en leucemia o inmunodeficiencia felina, y por eso nadie los quiere adoptar, aunque pueden tener una vida muy normal.

Al igual que los humanos, los animales también tienen enfermedades con las cuales pueden vivir de lo más bien con los cuidados necesarios. Sin embargo, hay muchas personas que dejan de lado a quienes tienen enfermedades (tanto a personas como a animales) y los dejan morir abandonados.

Esto pasa con los llamados “gatos positivos”, que son los que padecen leucemia o inmunodeficiencia felina, enfermedades causadas por un retrovirus que sólo se trasmite y afecta a gatos, y que les causará tener un sistema inmunitario débil, por lo que su organismo puede ser atacado por otros virus o bacterias con más facilidad.

La leucemia felina se transmite a través de la saliva, secreciones nasales, lágrimas, leche y es posible que también a través de la orina y las heces. Es decir que un gato positivo puede infectar a otro por medio de heridas causadas en peleas, o compartiendo comida y agua e incluso en las sesiones de aseo mutuo al limpiarle las heridas. Es como el VIH humano, pero en gatos.

Hay una vacuna para evitar esta enfermedad, aunque, como muchas vacunas, no es totalmente efectiva por lo que los veterinarios suelen recomendar que no haya convivencia entre gatos positivos y negativos. La mayoría de los veterinarios recomienda también vacunar a todos los gatos, especialmente aquellos que tienen acceso al exterior, pero también a los que no salen de casa.

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Bill & Vicki T/ Flickr

Cómo saber si tu gato es positivo

Hay distintos problemas crónicos causados por la leucemia y la inmunodeficiencia felina. Algunos gatos pueden permanecer sin síntomas durante años, otros desarrollan rápidamente graves enfermedades y otros pueden vivir con muy buena calidad de vida durante varios meses e incluso años, con el cuidado y tratamientos adecuados.  Algunos de los trastornos más comunes son:

  • Fiebre, letargo, inapetencia, pérdida de peso.
  • Infecciones oportunistas víricas, bacterianas y parasitarias.
  • Enfermedades de la sangre (anemias)
  • Linfomas y leucemia
  • Enfermedades dentales y bucales (gingivitis, estomatitis)
  • Enfermedades oculares (uveitis)
  • Trastornos digestivos, respiratorios, renales, neurológicos, reproductivos, dermatológicos, etc.

Si tu gato presenta alguno de estos síntomas, puedes hacerle un test de ELISA (prueba de inmunoabsorción enzimática), de IFA (inmunofluorescencia directa) o de PCR (reacción en cadena de la polimerasa).

También merecen amor

La triste realidad es que muchos gatos positivos son marginados como gatos enfermos y nadie los quiere adoptar, darles la oportunidad de dar y recibir amor, y ser felices con alguna familia. Muchas veces es por ignorancia, a veces es por temor injustificado e incluso por repugnancia (como cuando a las personas con VIH se les dejaba de lado).

Como dije antes, los gatos positivos pueden vivir varios meses e incluso años. Hace algún tiempo se recomendaba la eutanasia cuando se descubría que estos gatos tenía esa enfermedad, aunque ahora no hay ninguna razón para hacerlo. La adecuada colaboración de dueños y veterinarios puede también ayudar a mantener una buena calidad de vida cuando comiencen a presentarse problemas. Hay que tener en cuenta, no obstante, que no es conveniente que convivan con gatos negativos y tampoco que tengan libre acceso al exterior. La única razón de estas recomendaciones no es evitar la transmisión del virus, sino también prevenir el peligro de que contraigan enfermedades o parásitos que comprometan su delicada situación.

Un gato positivo puede ser el animal más cariñoso y agradecido del mundo, te dará amor incondicional, horas de diversión, ronroneos saludables, tiernas caricias. No dejes que una enfermedad te impida adoptar estos gatos. No dejemos que mueran solos y abandonados, si no que vivan rodeados de amor y cuidados, como todo ser vivo merece.