El mezquite que invadió el desierto de Rajastán

Al noroeste de India, esta planta originaria de México ocupa más de medio millón de hectáreas, acabando con la vegetación local.

La introducción de especies ajenas a determinado ecosistema siempre genera un impacto, sea bueno o malo, sin importar la intención original que se tenga. A lo mejor se piensa en reverdecer cierta área, pero… ¿se sabe cuál será el efecto?

Hoy en día tenemos el ejemplo de la Prosopis juliflora, un tipo de mezquite originario de México, cuya introducción abre un debate sobre el impacto ecológico, social y económico de introducir especies exóticas en India.

Hace mucho, mucho tiempo — en la década de los treinta — un poderoso marajá decidió llenar de verde su reino ubicado al noroeste de India, en Jodhpur, Rajastán. Subió a su avioneta de doble plaza y, desde los cielos, esparció las semillas del mezquite.

Efectivamente. El terreno se llenó de verde y se extendió más allá de la fortaleza de Mehrangarh, arrasando con toda la vegetación nativa a su paso. Hoy domina medio millón de hectáreas a lo largo y ancho de India. Por esta razón, el gobierno busca dar prioridad a su riqueza natural y darle espacio a su vegetación nativa, que actualmente se encuentra en peligro.

Baavlia, el loco

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(cc) Daniel Villafruela / Wikimedia

Esta variedad de mezquite es conocido por su resistencia. Soporta la sequía y sus raíces son tan fuertes, que aún quitando la planta, si no se tiene el cuidado suficiente de removerla de raíz, puede crecer de nuevo.

En India se le conoce bajo el nombre de baavlia, que en hindi significa “el loco”, por una buena razón: esta planta es capaz de crecer en todos lados, hasta en las piedras volcánicas.

Crece en las grietas de rocas volcánicas, toma pequeños espacios de suelo húmedo, desplaza y ahoga a toda la vegetación. Incluso en la región de Kutch de Gujarat ha eliminado la pradera más grande de Asia. Comenta, Pradip Krishen, naturalista.

Para India, el mezquite representa dos cosas, la pérdida de su riqueza natural y el impulso económico necesario en un país que lo necesita. Esta planta ofrece madera como combustible y un fruto que sirve como alimento para el ganado, además que se puede aprovechar como harina. A pesar de esto, se ha optado por darle un espacio a las plantas endémicas.

Espacio para la vegetación nativa

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© Pradip Krishen

Además de cineasta y naturalista, Krishen es el director del Parque Fortaleza de Mehrangarh, quien toma esa importante misión de recuperar la vegetación natural de la zona, a pesar de las opiniones encontradas que existen al respecto.

La Prosopis juliflora es tan terca que, para retirarla, se intentó de todo — hasta explosivos para remover el terreno —. Al final se contrató a expertos mineros que pudieran retirar la raíz de la zona rocosa. En los últimos 8 años se han reintroducido en el parque especies desérticas de la región que se han readaptado y mantenido gracias a los cuidados de estos expertos.

El programa realizado por en Fortaleza de Mehrangarh cuenta el reconocimiento de ecologistas y botánicos. Se menciona como modelo de rehabilitación y recuperación de plantas nativas, que bien se puede implementar en otras regiones con el mismo invasor — como ocurre en Australia.

Endémico vs Exótico

Mientras, el mismo gobierno continúa con esa doble visión, lo nativo y lo exótico, importando otro tipo de arbustos y árboles que ponen en peligro la biodiversidad endémica.

En mi opinión, se podría introducir especies en un área por beneficio económico — como en México ocurre con el bambú —, siempre que se haga con el cuidado debido para no poner en peligro a la vegetación de la región. Tú, ¿qué opinas? El debate continúa…