Continúa el acoso contra el Bosque Otomí-Mexica

A pesar de los amparos y la suspensión del proyecto, la policía del Estado de México sigue afectando la zona, talando árboles y obligando a los pobladores a ceder sus tierras.

 

En el Estado de México continúa la gestación de un proyecto que no debería ser. El trazo de la autopista Naucalpan-Toluca, que pretende conectar la zona de Santa Fe y el aeropuerto de Toluca, sólo trae a su paso destrucción, un grave impacto ambiental y el despojo de sitios sagrados, patrimonio de comunidades Otomíes.

Hemos hablado del caso anteriormente, cuando en agosto un grupo de granaderos intimidaron a comuneros y levantaron un cerco de manera ilegal. Después, en enero, un grupo de granaderos invadieron terrenos, propiedad privada de habitantes del pueblo Otomí-Ñätho; se cortaron alrededor de 200 árboles y se bloqueó la carretera de acceso al pueblo. Recién en mayo, 15 personas fueron detenidas por defender y negarse a abandonar sus tierras.

Para marzo, el Frente de Pueblos Indígenas en Defensa de la Madre Tierra anunció que las obras no han parado, al contrario, se habían intensificado a pesar del amparo interpuesto por el mismo frente y por la suspensión temporal de la construcción.

Lamentablemente, el gobierno estatal y las autoridades hacen caso omiso a las consecuencias que traerá la construcción de esta autopista que, según dicen, busca beneficiar el tránsito entre ambos puntos — cuando ya existe una carretera libre —.

En tanto, no se considera que se perderá un importante pulmón natural, no sólo de la zona, sino del país. Se trata de un área natural protegida, considerada  “Santuario del Agua” y “Patrimonio Ecológico del Estado de México”. Además forma parte de la ruta sagrada Otomí Ndañu-Donikjä, en la que se realizan diversas festividades ñhañhus como la Ceremonia del Fuego Nuevo.

Son seis años de acoso por parte de las fuerzas policiacas del Estado de México, de tala ilegal, de expropiación de tierras, de daños al medio ambiente.

  • El gobierno del Estado de México ha caído en prácticas fuera de la ley, para intimidar a los grupos que se oponen al proyecto.
  • Existen dos carreteras que conectan a Toluca con la Ciudad de México, como la gratuita Toluca-Naucalpan.
  • El proyecto carretero destruiría más de 600,000 metros cuadrados de bosque, fuente de oxígeno y de agua para la región.
  • El mega proyecto no es sostenible, más bien estimula el uso de automóviles y no el desarrollo de transportes eficientes, como debería ser.
  • De acuerdo a un diagnóstico realizado por la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (CONABIO), afectaría directamente a 296 especies de flora y fauna.
  • La Dirección General de Política Ambiental e Integración Sectorial de Estado de México, notificó a la SEMARNAT que el proyecto es incongruente con el Programa Ecológico de Estado de México.

Entonces, con todos estos factores de por medio, ¿por qué continúan con el acoso a los pobladores de la zona?, ¿por qué la tala ilegal de árboles?, ¿a qué responde estas acciones que van en contra de la naturaleza y las tradiciones de una comunidad, de sus pueblos originarios?