Nuestros mejores amigos también aman la tecnología

Perros que insisten en poner sus patitas en el teclado. Aplicaciones desarrolladas para gatos. Cada vez son mascotas que hacen uso de la tecnología… ¡y les encanta!

Resulta curioso (y  muy adorable) ver a nuestras mascotas utilizando computadoras, dispositivos móviles o accesorios; hablo de perros y gatos por igual. ¡Claro que ocurre!

Hace muchos años — cuando estaba en el colegio — lo viví por primera vez. Trabajaba en una entrega final, me parece que de Historia Universal. Me llamaron a comer y, sin más, se me ocurrió dejar la computadora encendida. ¿Qué podría salir mal? Cuando regresé al cuarto, vi algo que nunca me hubiera imaginado: Jecky, mi xoloitzcuintle, estaba sentado en la silla con sus patitas en el teclado. Mi cielo.

Jecky tuvo a bien agregar dos párrafos de caracteres incoherentes en mi trabajo — mismos que fueron borrados editados de la entrega final—. Lo curioso es que, a partir de ese momento, este simpático xolo insistía en complementar mis tareas. Subía a mi regazo y esperaba el momento oportuno para poner sus patitas en el teclado. Sí, hacía como tecleaba.

Los animales aprenden por observación e imitación, en especial si llegan muy chiquitos a tu hogar. Otra explicación de este comportamiento: simplemente buscan recordarte que hay un mundo fuera de la red que espera por ser explorado. Se posan sobre el teclado para romper “el hechizo” en el que estás inmerso, para que pases más tiempo con tu mejor amigo — en mi caso, que trabajo desde casa, me pasa todo el tiempo.

En Klooff, está genial red social para mascotas, padres orgullosos nos enseñan las habilidades tecnológicas de sus peluditos. Vamos, hasta gatos que juegan con una aplicación específicamente diseñada para ellos. Otros, simplemente, insisten en saludar a otros de su misma especie o saborear aves animadas. No falta el que se queda dormido sosteniendo un smartphone tablet.

La próxima vez que tu mejor amigo haga uso de tu computadora, captura el momento y compártelo con nosotros. Sólo un consejo, cuidado con los más juguetones — corres el peligro de quedarte sin teclas. 🙂