Los cárteles de la droga en la minería de México

La minería, la tala ilegal de árboles y la extorsión a agricultores son otros negocios “alternos” del narcotráfico en México

No es extraño que la minería sea atractiva para la delincuencia organizada. Es una de las actividades comerciales más redituables en el planeta y una que, en México, opera sin acato a las regulaciones y en el borde de la ilegalidad. En Lázaro Cárdenas, una población de Michoacán, las redes del narcotráfico han llegado a las minas, de donde obtienen cuantiosos ingresos.

Hoy es día, Michoacán es una pesadilla para el gobierno mexicano. Inmerso en una batalla campal entre los cárteles de la droga, la entidad es prácticamente ingobernable. En el puerto de Lázaro Cárdenas, el ejército ha tomado el control en lugar de la policía, sospechosos de actos de corrupción e infiltración del narco.

Esta población es clave para el cártel de los Caballeros Templarios -principal brazo armado en la región- debido a las minas de hierro. Se estima que la mitad de este mineral que sale de Michoacán es extraído de forma ilegal. La extracción ilegal de hierro se comercia con las mafias chinas -China es el exportador de acero más grande del mundo-.

El narco obliga a los mineros a que les entreguen pequeñas cantidades del hierro extraído. Lo mismo pasa con los transportistas, que deben dar una parte de su carga. Los empresarios son amenazados para no denunciar y los funcionarios de las aduanas son obligados a dejar pasar los minerales. Los delincuentes controlan cada parte del proceso, sea mediante amenazas de muerte o cuantiosos sobornos. A quienes no doblegan su voluntad (como al empresario siderúrgico Virgilio Camacho), los asesinan impunemente.

La minería no es el único negocio alterno que controla esta mafia. También la tala de árboles es uno de sus negocios más preciados. Michoacán tiene una de las zonas boscosas más grandes de México. Igualmente, los productores de carne y los agricultores son extorsionados continuamente.

Es una triste realidad social la que se vive en Michoacán. Además de la lamentable violencia constante, hay que sumar el grave daño que provoca esta explotación descontrolada de los recursos naturales -minas, bosques, campos- en nombre de la sed de poder y la ambición desmedida. Todo, en nombre del dinero sangriento.

Fuente: El ‘narco’ se expande a la minería (El País)