Jóvenes migran por culpa del cambio climático

Jóvenes que deben migrar de sus ciudades para sustentar a sus familias, debido al cambio climático.

Hay veces en que nuestros lugares de residencia no cuentan con las oportunidades que queremos para un futuro mejor, por ello muchas personas migran de su ciudad, incluso de su país para obtener beneficios, en su mayoría económicos. Uno de estos casos,  que tendría consecuencias nefastas es el de la población de Kivalina, situada en el norte de Alaska. Está compuesta por cuatro centenares de indígenas inuit, quienes sobreviven gracias a la cacería y la pesca. Pero debido al cambio climático tendrían que migrar ya que el  territorio seria sumergido por el derretimiento de hielo ártico que protegía la costa, lo que ha dejado vulnerable al territorio.

Otro es el de los jóvenes que han migrado a la mayor ciudad de Ghana, Accra para poder sustentarse y ayudar a sus familias cargando productos en su espalda o cabeza. Ellos son llamados popularmente como “Kayayei” o porteros.

Wilson Dogbe, del Instituto de Investigación Agrícola en la Sabana, explicó que el cambio climático es uno de los factores principales de esta migración. La Región Norte es predominantemente rural, y los agricultores son los más vulnerables a los efectos del recalentamiento planetario.

“El problema es que la Región Norte está experimentando escasas lluvias, infertilidad de los suelos y un aumento de la temperaturas de hasta 47 grados”, explicó Dogbe, cuyo instituto forma parte del Consejo para la Investigación Científica e Industrial. Es evidente que, de acuerdo con la investigación realizada en los últimos años, la escasez de la tierra y la infertilidad de los suelos son los principales elementos que expulsan a la gente en busca de lugares más seguros en el sur”, añadió.

Uno de los casos es de la joven Boa, que junto a sus dos hermanas abandonaron su hogar y la escuela para conseguir dinero.

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“Mis hermanas abandonaron la escuela para venir conmigo a Accra, porque mi madre ya no pudo pagar las cuotas adicionales, como las que cobra la Asociación de Padres y Maestros, ni comprar los artículos de estudio”, dijo Boa.

Las tres hermanas pueden ganar juntas hasta 30 dólares en un buen día. El oficio de kayayei es generalmente realizado por niños y adultos de la Región Norte que migran al sur de Ghana en busca de un sustento. Algunos de estos refugiados climáticos, en su mayoría mujeres de entre 18 y 30 años enviadas por sus familias para contribuir a los ingresos familiares, trabajan como distribuidoras de agua, asistentes en restaurantes, vendedores ambulantes y atendiendo comercios.

Pero su existencia es precaria. Mohammad Awal, director de NORSAAC, dijo que estas jóvenes representaban el grupo más vulnerable de los refugiados climáticos, pues no tienen donde vivir y duermen al aire libre en paradas de camiones, a merced del clima y de otras amenazas.

“Muchos de esos migrantes, especialmente las adolescentes, regresan a sus familias portando enfermedades de transmisión sexual”, señaló. Las que quedaron embarazadas no pueden identificar a los padres o tiene problemas como secuelas de haberse realizado abortos en condiciones inadecuadas”

La Autoridad para el Desarrollo Acelerado de la Sabana (Sada), creada en 2010 por el gobierno para aliviar la pobreza en el norte y atender el problema de la migración interna, no ha logrado muchos avances. Se suponía que iba a brindar oportunidades a los agricultores pobres, especialmente a las mujeres, para que adquirieran propiedades, mantuvieran su producción de alimentos y protegieran el frágil ecosistema de la Zona Ecológica de la Sabana Norteña. Pero no se ha hecho mucho.

Mientras tanto, Boa y sus hermanas deberán esforzarse para ganarse la vida. “Si tenemos suerte trabajaremos duro para ahorrar dinero y enviarle algo a nuestros padres”, dijo. Pero ella y sus hermanas sueñan ser diseñadoras de moda o estilistas, para tener un ingreso decente”.

 

Fuente:  Jóvenes ghaneses se convierten en migrantes climáticos