El Tribunal Permanente de los Pueblos condena a México por devastación ambiental

Tras la celebración de las audiencias en diferentes lugares de México, el Tribunal Permanente de los Pueblos emitió resolución en contra de México.

La devastación ambiental de la que somos testigos y la violación sistemática a los derechos humanos de las comunidades es responsabilidad del Estado Mexicano. Así lo afirmaron los miembros del Jurado del Tribunal Permanente de los Pueblos (TPP) de la audiencia temática “Devastación Ambiental y Violaciones a los derechos de pueblos de los Pueblos” el pasado domingo 17 de noviembre.

Durante el primer día de audiencia, el Jurado escuchó acusaciones particulares temáticas sobre minería, urbanización salvaje, carreteras y autopistas, agua, represas, basura, petróleo, agroquímicos e industrial en general.

El segundo día se dedicó a que los afectados particulares por región o estado dieran sus testimonios, como la crisis del agua en el Estado de México o la contaminación de Río Atoyac en Tlaxcala. También se hizo una acusación general que recogió las generalidades y características en común de todos los casos expuestos.

El tercer día se escucharía la resolución del jurado. Previa lectura del dictamen, los jueces reconocieron a las personas participantes, en especial por su lucha y por darle voz a sus comunidades en contexto de ocultamiento de la información sobre las afectaciones ambientales que sufren día a día.

Todos los testimonios y casos tuvieron o tienen en común su origen: la firma del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) y las políticas neoliberales y de libre comercio que se han ido adoptando posteriormente. Esto ha llevado a que el rol del Estado se transforme en uno protector de las grandes empresas, en vez de velar por los intereses de la sociedad y de los grupos más vulnerables. Cada día que pasa las corporaciones ganan fuerza y poder, debilitan a las autoridades, privatizan los servicios públicos y violan los derechos fundamentales.

Además se identificaron una serie de violaciones que han puesto en peligro al medio ambiente y a las comunidades: 

  • Se está llevando a cabo un ecocidio doloso y flagrante, con tal de incrementar las ganancias económicas de ciertas empresas. 
  • La mayoría de la población está resintiendo las consecuencias negativas de los actos de unos pocos.
  • Existe violencia estructural en contra de la naturaleza y las comunidades indígenas, ejidales y urbano-popular. Esto está provocando el despojo de tierras para que las empresas puedan aprovechar irracionalmente los recursos naturales.
  • Las autoridades han incumplido con su deber de debido cuidado de las condicionales naturales y sociales.
  • Se percibe una actitud imprudente, omisa o permisiva en cuanto a los niveles de riesgo social y ambiental.
  • Las leyes – de por sí contradictorias – son interpretadas en contra de las personas y de los principios básicos del derecho ambiental.
  • Las políticas relacionadas con la gestión ambiental son opacas en su formulación, implementación y evaluación.
  • Hay una incapacidad estructural para garantizar que los afectados ambientales pueden acceder a la justicia y a una reparación integral de los daños ambientales, de salud, etc.
  • Se ha reforzado un patrón de uso de la fuerza pública y violencia en contra de los defensores del medio ambiente.
  • La represión y criminalización de los conflictos sociales ha servido como un mecanismo de desarticulación y ocultamiento de las problemáticas socioambientales.

Pero no sólo el Estado Mexicano es el responsable de tales violaciones, sino que se determinó que tanto Estados Unidos y Canadá son corresponsables por ser parte del TLCAN que promueven su imposición. Asimismo las empresas privadas nacionales y extranjeras, los medios de comunicación, los partidos políticos, y los colegios de expertos y profesionistas han colaborado en generar esta situación.

Fuentes: Tribunal Permanente de los Pueblos condena al Estado mexicano por devastación ambiental y violaciones a los derechos de los pueblos (Cencos) y Dictamen final (Los Tejemedios)