Ambientalistas no quieren más prórrogas para vieja central nuclear de Garoña en España

La central nuclear tenía una vida útil de 40 años la cual venció el 2006, pero gracias a varias renovaciones de permiso no ha cerrado e incluso podría seguir operando.

La central nuclear Santa María de Garroña (ubicada en la localidad del mismo nombre en Burgos, España) es la planta nuclear de generación eléctrica más antigua del país (1966) y aunque varias veces ha estado a punto de ser cerrada, siempre se salva gracias a nuevos permisos de las autoridades. Esta situación tiene bastante preocupados a los habitantes de Santa María de Garroña y grupos ecologistas que aseguran que la planta hace mucho que no es segura. Su preocupación se hizo mayor cuando una la planta solicitó un nuevo permiso que podría hacer siga funcionando por más tiempo.

Se supone que la “vida útil” de esta central venció  hace tiempo pero nuevos permisos permitieron que el 2011  la empresa obtuviera varios un permisos y el último venció este 2013. El plazo ha vencido y Garroña cesó sus actividades, pero al parecer solo temporalmente ya que piensan pedir un nuevo permiso al gobierno. Esta nueva jugada y la ausencia de una inmediata negativa del Estado español ha hecho que cientos de ambientalistas se manifiesten en pro de la seguridad y el medio ambiente, ya consideran que Garoña además de peligrosa es bastante contaminante por su obsoleta tecnología.

Para acelerar el cierre definitivo de la central nuclear, la ONG Greenpeace solicitó ante la Audiencia Nacional un recurso de protección ante una posible apertura de la central, amparada en el proyecto Real Decreto para la gestión responsable y segura del combustible nuclear gastado y otros residuos radiactivos.

Según la vocera de Greenpeace, Raquel Montón el Real Decreto «se está tramitando de manera anormal para que Garoña pueda seguir abierta»

La orden de cese de organización ambiental se suma a otras muchas actividades de grupos ecologistas y ciudadanos españoles que no están dispuestos a correr riesgos que podrían terminar como Fukushima. Por otro lado también hay detractores al movimiento que quieren proteger sus intereses, como los inversionistas de la central o la gran cantidad de trabajadores y jefes de familia, que de cerrarse la planta quedarían definitivamente sin empleo y hoy en día ser cesante en España es más difícil que otras naciones.

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Fuente: Greenpeace lleva la posible reapertura de Garoña a la Audiencia Nacional  (El Correo.com)