Pesticidas aumentan pérdida de biodiversidad

Los productos químicos utilizados en la agricultura afectan a los invertebrados que habitan ríos y suelos, incluso a niveles de exposición considerados seguros.

Los pesticidas agrícolas se han vinculado a la pérdida generalizada de invertebrados en dos nuevas investigaciones. El uso de plaguicidas ha reducido drásticamente la biodiversidad regional de los invertebrados corrientes -como efímeras y libélulas- en Europa y Australia, señaló un nuevo estudio publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences.

Investigaciones anteriores habían demostrado disminuciones similares en afluentes individuales, pero la investigación del ecólogo acuático Mikhail Beketov, del Helmholtz Centre for Environmental Research en Leipzig, Alemania, analizó el efecto de los pesticidas sobre extensas regiones.

El equipo examinó 23 arroyos en los valles centrales de Alemania, 16 en las llanuras del oeste de Francia y 24 en el sur de Victoria, Australia. Los científicos clasificaron los arroyos de acuerdo a tres diferentes niveles de contaminación por pesticidas: no contaminados, ligeramente contaminados y altamente contaminados.

La investigación encontró que había hasta 42% menos especies en las aguas altamente contaminadas que en las corrientes no contaminadas europeas. Corrientes altamente contaminadas en Australia mostraron un descenso en el número de familias invertebradas de hasta un 27% si se las comparaba con aguas no contaminadas.

Por otra parte, los autores afirman que la diversidad disminuyó a concentraciones de pesticidas que las regulaciones europeas consideran seguras para el medio ambiente. “Esto demuestra que nuestras evaluaciones de riesgo no funcionan”, declaró Beketov. “Creo que deberíamos preocuparnos de esto porque los invertebrados son una parte importante de la cadena alimenticia”, agregó.

Emma Rosi-Marshall, ecóloga acuática del Cary Institute of Ecosystem Studies en Nueva York, dijo que los resultados son convincentes. “Estamos en un punto de crisis, con pérdida de esp ecies a escalas globales, especialmente en los ecosistemas de agua dulce”.

El toxicólogo Keith Solomon, de la Universidad de Guelp en Ontario, Canadá, manifestó su preocupación por el tamaño de la muestra. “Si estas corrientes son representativas del peor escenario, entonces los efectos puede que estén confinados a sólo este tipo de situaciones y no al todo el entorno”, declaró.

Otro estudio, esta vez del biólogo David Goulson de la Universidad de Sussex, Reino Unido, revisa el riesgo ambiental de los insecticidas neonicotinoides. Su publicación la semana pasada en la revista The Journal of Applied Ecology coincide con el anuncio de la Comisión Europea de una suspensión de dos años a tres neonicotinoides utilizados comúnmente debido a su relación con la muerte de las abejas.

El informe de Goulson incluye datos de las empresas agroquímicas y sugiere que los neonicotinoides se acumulan en el suelo a niveles nocivos para invertebrados como la Eisenia foetida, un tipo de lombriz de tierra. “La mayor parte de estos estudios sugieren que la vida media de estos productos químicos es de entre uno a cuatro años”, dice Goulson. “Si se aplican estas sustancias una vez al año a los cultivos, se van a acumular”, agrega.

La publicación cita estudios anteriores que sugieren que las aves que se alimentan de cereales se ven afectadas luego de comer tan solo cinco semillas tratadas con neonicotinoides. El insecticida se aplica a menudo como tratamiento a plantaciones de maíz y soya. “El fuerte foco en las abejas ha alejado el centro de atención de implicancias más amplias”, finaliza el investigador.

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Fuente: Pesticides spark broad biodiversity loss (Nature)