Derrame convierte bosque canadiense en una zona muerta

Con una economía que depende principalmente de la extracción de gas y petróleo, la provincia canadiense de Alberta ha promediado dos derrames de crudo por día durante los últimos 37 años.

Si se suman los casos, se tienen más de 28.500 incidentes. Además, también han ocurrido 31.453 derrames de otras sustancias relacionadas. Con números como estos, no sorprende que hace poco más de dos semanas, Alberta haya sufrido uno de los derrames más grandes en la historia de toda América del Norte.

Lo que es peor, la historia del derrame se mantuvo en secreto y sólo una denuncia anónima permitió que la ciudadanía se enterará del desastre medioambiental en sus narices.

Según estimaciones de la Apache Corporation, multinacional petrolera con sede en Houston, Texas, que opera el oleoducto afectado, la cantidad de material filtrado alcanza los 9,5 millones de litros. El derrame ha afectado 42 hectáreas de tierra a unos 13 kilómetros de distancia de los humedales de la reserva ecológica Hay-Zama. Mientras algunos informan que el líquido derramado son “residuos tóxicos”, la multinacional Apache la llama “agua producida”, término más suave que de agua no tiene nada.

El “agua producida” (produced water), como se conoce en la industria energética, es un subproducto común de la extracción de petróleo y gas. En Estados Unidos se producen siete barriles de este subproducto por cada barril de petróleo extraído. Mientras que el contenido del agua producida puede variar según la operación y geología del terreno, en general está constituida por materiales perjudiciales para el medio ambiente como sal, aceite/grasa, químicos y materiales radiactivos naturales (NORM, por su siglas en inglés).

En el caso de este derrame, se dijo que el agua contenía trazas de petróleo: unas 200 partes por millón, y una alta presencia de sal.

Más allá de lo básico, ninguna otra información ha sido divulgada sobre la naturaleza exacta del líquido y lo poco que se ha dicho se ha minimizado.

De hecho, incluso si el agua no es grasa, el líquido salobre puede ser fatal para las plantas, ya que dificulta su acceso a agua limpia. Mientras que el petróleo puede ser más difícil de limpiar, un especialista en humedales indicó que de manera inequívoca la sal va a matar a la vegetación cercana a la reserva ecológica, convirtiendo la zona afectada en un lugar muerto por lo menos durante un año.

El jefe James Ahnassay, de la comunidad aborigen Dene Tha’, indicó que la muerte masiva de la vegetación en la zona ya empezó. Según señala, todas las plantas y árboles del lugar afectado han muerto y, lamentablemente, la evidencia fotográfica parece confirmar sus palabras.

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Partes del bosque aparecen con árboles de color marrón en lo que antes era un área toda verde. Una mezcla de lodo, de aspecto aceitoso, se encuentra estancado en medio del bosque. Apache está realizando estudios de impacto en la vegetación y especies salvajes terrestres y acuáticas, pero nadie en la compañía está dispuesto a hacer algún comentario sobre lo que ocurre y la condición de las plantas de la reserva.

Desde la comunidad ambientalista a grupos políticos, la principal preocupación del derrame de Zama es que tanto el gobierno como la empresa multinacional no querían admitir públicamente el incidente y a quienes podría afectar.

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Fuente: This Massive Waste Water Spill Will Turn a Canadian Forest Into a Dead Zone for at Least a Year