Hoy es el Día del Medio Ambiente

Reflexiones en esta fecha tan importante para el Tercer Planeta.

En el mundo los humanos celebramos luego del Día de la Tierra, la fecha más importante de todas: El Día del Medio Ambiente, que contiene todas nuestras esperanzas por un futuro mejor, por lo tanto más verde.

Los esfuerzos individuales para este cometido se desarrollan cada día con más fuerza y es así como se abraza la sustentabilidad en cada una de las actividades que desempeñamos cotidianamente.

Un granito de arena cuando somos responsables de nuestras mascotas, cuando nuestra forma de transportarnos es en bicicleta o hemos adquirido el hábito de compartir nuestro automóvil o no tenemos reparos en apostar por el transporte público. También cuando nos alimentamos saludablemente, incluso por medio de nuestras propias huertas urbanas o incentivando el comercio justo, los huevos felices, los huertos orgánicos, la nutrición sin dolor animal… Cuántos ya integraron el ahorro energético e hídrico, no solamente porque significa menos dinero para el bolsillo, sino como un aporte al apremio que sufren estos sistemas. Están quienes reciclan y se preocupan por reducir y reutilizar

Sin duda el mundo está cambiando gracias a todos estos activistas silenciosos que con un estilo de vida son capaces de dar el ejemplo y contagiar al resto de la civilización.

No obstante, hay algo que es medular y no me hará bajar los brazos en mi labor de periodista y directora editorial de VeoVerde: Las estructuras decadentes de una economía depredadora, que muchas veces abrazando conceptos “verdes” disfrazan sus viejas y contaminantes prácticas.

Estamos en un momento histórico en donde la ciudadanía a dado fuertes muestras de una revolución cultural que le ha llevado a una conciencia práctica amigable con el planeta, que entiende que no se trata de “salvarlo” sino de salvarse a sí mismo,  ya que la Tierra es un ecosistema que tiene la posibilidad de reacondicionarse y sobrevivir incluso luego de las más grandes catástrofes naturales.

Es por eso que se multiplican los activistas que señalan fuerte y claro que son las legislaciones las que no acompañan esta nueva etapa de la historia del ser humano. Son estas plataformas de poder las que permiten el usufructo que se hace de los recursos naturales, sin mitigaciones acorde del impacto que provocan, sin tributaciones que permitan el desarrollo de las comunidades, en definitiva sin ética y sin una mirada a largo plazo.

Transnacionales agrotóxicas, mineras, energéticas, de retail, entre otras, parecen ir por sobre las leyes que persiguen el bien común y protegidas por hábiles lobbystas, consiguen penetrar en nuestras fronteras con irremediables consecuencias.

No podemos celebrar como quisiéramos el Día del Medio Ambiente cuando vemos que la ambición ha perpetuado y profundizado una sociedad donde el consumo es lo más importante y donde el avance tecnológico lejos de contribuir ha generado una fiebre por lo desechable.

No queremos ser apocalípticos, antiprogreso y menos pesimistas, por eso con optimismo seguiremos luchando por un futuro verde que lograremos con nuevas y empoderadas mayorías que quieren en todas las latitudes justicia ambiental y humana para desarrollarnos holísticamente, en un avance conjunto que no deje a ninguno de los habitantes de este planeta en la indefensión y en la impotente posición de víctima.

¡Si podemos! 

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