Biocombustibles: Una industria de 50 mil millones dólares

Un nuevo sector energético basado en los biocombustibles de algas podría garantizar combustible para la totalidad de Australia y asegurar la seguridad alimentaria a futuro, señala un nuevo estudio.

Con un valor potencial de 50.000 millones de dólares al año, esta industria podría producir combustibles, alimentos, plásticos, textiles, papel, fertilizantes, productos químicos y farmacéuticos, además de generar hasta 50.000 nuevos puestos de trabajo, indica la investigación de la Food and Fuel Forever, publicado hace pocos días por el thinktank Future Directions International (FDI).

“A la tasa actual de rendimiento podríamos producir suficiente combustible para todas nuestras necesidades de transporte en sólo 6.000 kilómetros cuadrados”, señaló el autor y escritor científico Julian Cribb. “Además, se puede lograr sin competir por buenos terrenos, medio ambiente o agua con otros sectores de la economía, de hecho, usaríamos muchas de las cosas que hoy son desechos o botamos”, agregó.

Más de 20 países, incluidos Estados Unidos, China, India e Israel, junto a las principales líneas aéreas y empresas de aviación se encuentran invirtiendo en la investigación sobre biocombustibles de algas.

“El aceite de algas es energía solar líquida. Lo principal que se necesita para su crecimiento es  sol -y Australia tiene más por metro cuadrado que cualquier otro país en el planeta. Eso nos convierte, potencialmente, en la región más grande de aceite fresco -la Arabia Saudita, si lo quieren- del siglo 21”.

Los aceites fósiles provienen de algas que murieron hace millones de años atrás. Hoy, tiene mayor sentido cultivar y hacer crecer aceite fresco, usando plantas acuáticas vivas, para sí crear una nueva industria que invierta las ganancias de vuelta en Australia, en lugar de fuera.

El experto señala que una industria de este tipo “no sólo ahorraría unos 40.000 millones de dólares al año en importaciones, sino que garantizaría nuestro suministro para el futuro y crearía empresas locales derivadas por unos 10.000 millones de dólares o más, tanto en la acuicultura, alimentos saludables, plásticos biodegradables, textiles, papel, fertilizantes, químicos y muchas otras áreas”.

Cribb dice que escribió el informe después de más de cuatro décadas de análisis de las oportunidades y problemas agrícolas. “De todas las oportunidades que he visto en el cultivo de algas, esta es la más promisoria. No sólo ofrece mayores beneficios, sino que resuelve grandes problemas”.

Otros países y las principales corporaciones globales también ven a las algas como una gran oportunidad, por lo cual es tiempo que Australia, que tiene la tierra, agua, luz solar y habilidades, se convierta en un líder en la materia, recalca Cribb.

Para el CEO (Chief Executive Officer) de Future Directions International, John Hartley, “el concepto de cultivos de algas, como los describe Julian Cribb, podría tener amplias repercusiones en la economía de Australia, su medio ambiente, capacidad de empleo y población. Esta es una actividad muy interesante y digna de gran consideración”.

Pero no todo es tan maravilloso y sencillo como lo describe Cribb. Otra investigación, publicada casi al unísono que el informe del FDI, indica que para que los biocombustibles generados por algas sean un material competitivo y su uso se masifique en la aviación, el precio del petróleo debería ser casi tres veces superior al costo actual de un barril de crudo. Así lo indica un estudio de tres años conducido por la University of Queensland, la James Cook University, Virgin Australia, Mackay Sugar e IOR Energy sobre la viabilidad del uso de biocombustibles en la aviación.

La más barata de las materias primas, la caña de azúcar, sería competitiva si el barril de petróleo costará 301 dólares. La cifra aumenta a 374 dólares si se usan como materia prima las semillas del árbol Pongamia y 1343 dólares si se utilizan microalgas. Sin embargo, mejoras tecnológicas en áreas clave podrían reducir significativamente el precio a 168, 255 y 385 dólares respectivamente.

Creo que si ambos estudios trabajarán juntos, se podría acercar la fecha en que el uso de biocombustibles de algas se masifique.

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