El ciclo de los teléfonos celulares

Los primeros equipos celulares permitían dos cosas: hacer y recibir llamadas. La tecnología y servicios avanzaron y hoy los teléfonos se han convertido en un dispositivo multifuncional esencial para la vida de muchos. ¿Cuál es el problema?

A pesar de la dependencia que tenemos con un equipo celular, éste no mantiene una relación duradera con su dueño, sino que dura entre 18 a 24 meses dependiendo del contrato, cuidados y poder adquisitivo. Por ese motivo, tan sólo en Estados Unidos hay 141 millones de dispositivos móviles listos para ser desechados, según las cifras más recientes de la Agencia de Protección Ambiental (EPA) de ese país.

El gran problema es que solamente 11,7 millones de esos equipos -el 8%- fueron reciclados. Preocupaciones por la seguridad de los datos y falta de información sobre las opciones contribuyen en gran medida a la baja tasa de reciclaje. Cuando un nuevo producto sale al mercado (y las empresas nos están acostumbrando a grandes lanzamientos por lo menos dos veces al año) el modelo anterior se vuelve obsoleto, pero muchas veces en lugar de pasar a un nuevo dueño se queda acumulando polvo en un cajón.

Al igual que otros dispositivos electrónicos, los teléfonos celulares basan su tecnología en metales preciosos, cobre, vidrio, plástico y otros materiales (litio por ejemplo) que permiten el desempeño que los consumidores esperan. Extraer y procesar estos materiales para manufacturar los componentes de los teléfonos utiliza grandes cantidades de energía y contribuye a la contaminación del aire y agua.

Cuando los equipos en desuso son reciclados, estos materiales pueden ser utilizados en nuevos productos. Cálculos de la EPA estiman que un millón de dispositivos móviles entregan 16.000 kilogramos de cobre, 350 kilogramos de plata, 34 kilogramos de oro y 14 kilogramos de paladio.

Equipos no deseados, pero completamente funcionales se pueden cambiar por dinero o ser donados. Los viejos celulares también se pueden entregar en las tiendas o en lugares dispuesto para su recolección, no importando el modelo o edad del teléfono.

Otra opción es devolver el teléfono al fabricante del equipo, proveedor de servicios o distribuidor. Cada compañía debe(ría) tener políticas de reciclaje para equipos en desuso. Una vez que los teléfonos se dejan, pasan a un centro de reciclaje para su inspección. Aquellos dispositivos que funcionan son reacondicionados y comercializados nuevamente. Celulares rotos o irreparables son desmontados y los materiales reutilizables recuperados y reciclados.

Ya lo sabes. En lugar de acumular equipos antiguos en un cajón del escritorio, si no los vendes, lo mejor es llevarlos a centros de reciclaje o depositarlos en los lugares habilitados para su reutilización.

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Fuente: The Cellphone Cycle (Ecology)