Senado chileno cedió hace 2 años derechos de semillas a Monsanto

Aunque falta que el presidente Sebastián Piñera promulgué el convenio, los senadores ya tomaron su decisión hace dos años ¿Cual es la de nosotros?

El infierno de la agricultura que muchos chilenos temían ya está aquí, y hace nada menos que 2 años. El 11 de mayo de 2011 y en el más completo hermetismo, unos pocos decidieron el destino de millones de agricultores chilenos y fijaron fecha de muerte para las semillas indígenas y campesinas que ya estaban escaseando en los campos de Chile.

El Senado votó a favor de Monsanto para que este se pueda quedar con los derechos de las semillas del país, una decisión que sin consultarle a nadie va en desmedro de los agricultores, campesinos e indígenas que ya no podrán guardar sus propias semillas sin tener que pagarle derechos a Monsanto.

La nueva estocada del Senado podría llevar a la quiebra a miles de agricultores chilenos igual que como sucedió en Estados Unidos. Eso si también ayudará a otros negociantes semilleros en contacto con Monsanto, por ejemplo, hará mucho más millonario a al papito de Ena Von Baer, hija de Erick Von Baer que es dueño de “Semillas Baer” que sin pudor se ha apoderado de varias semillas chilenas entre ellas la Quinoa milenariamente  indígena.

Ya son varios los países que han sacado a Monsanto de su territorio, prohibiendo sus entrada, quemando cosechas, llevando a juicios, etc. Pero parece que algunos legisladores no están muy informados, pues tras estos antecedentes lo mínimo que podían hacer era plantear el tema a la opinión pública y no decidirlo entre cuatro paredes. De todos modos ya sabemos quienes estuvieron a favor, aunque la verdad es que los nombres no sorprenden nada, son los mismos vendedores  senadores de siempre:

Carlos Cantero (Antofagasta, Independiente); los UDI Juan Antonio Coloma y Hernán Larraín (ambos de Maule), Pablo Longueira y Jovino Novoa (ambos de Santiago) y Jaime Orpis (Tarapacá); los RN Francisco Chahuán (Valparaíso), José García y Alberto Espina (ambos de Araucanía), Carlos Kuschel (Región de Los Lagos), Carlos Larraín (Valdivia), Baldo Prokurica (Atacama); y el PPD Eugenio Tuma (Araucanía).

Las abstenciones ante un tema tan trascendental para la alimentación y agricultura nacional las cursaron:

Camilo Escalona (Los Lagos) y Juan Pablo Letelier (O’Higgins), junto a los DC Hossain Sabag (BioBio), Patricio Walker (Aysén) y Andrés Zaldívar (Maule) y Antonio Horvath (Aysén RN).

Los pocos que votaron en contra y pensaron un poco en los campesinos, indígenas y medianos agricultores fueron:

Ximena Rincón (Maule) y Jorge Pizarro (Coquimbo), ambos del PDC, junto a José Antonio Gómez (Antofagasta, PR), Alejandro Navarro (BioBio, MAS), y Jaime Quintana (Araucanía, PPD).

El panorama no es muy alentador: Los tomates transgénicos desabridos y de larga duración podrían llegar a todos los rincones. Aun es posible conseguir esos deliciosos tomates chilenos de exquisito sabor y un rojo poderoso como los limachinos o los de Colín en Talca por ejemplo, pero pronto conseguir uno de estos tomates sera una verdadera travesía pues quienes los cultivan deberán cancelar derechos a Monsanto, quienes a su vez también podrán vender otras variedades y a los mejores precios.

Las semillas compradas a Monsanto, que tiene como distribuidor en Chile a Seminis, no tienen ningún tipo de garantía. Sus semillas ofrecen un producto más resistente, de mejor sabor y de larga duración, pero tras la cosecha los resultados son muy diferentes, los cultivos necesitan una serie de químicos y si bien son de larga duración no son nada apetitosos y mucho menos nutritivos.

David contra Goliat

El agricultor orgánico José Riquelme Vásquez es de los pocos que se ha atrevido a enfrentar a la trasnacional, aunque no con muchos resultados. El 2004 pagó 3 millones de pesos por 50.000 semillas de la variedad híbrida de melón Braco, pero recibió otro tipo de variedades lo cual vino a saber cuando la cosecha ya estaba lista. La siembra, riego, el tiempo y sueldo de trabajadores se fueron a la basura pues este extraño melón no cumplía con los estándares para ser exportado a Francia, principal comprador de los melones de don José. Como es usual la empresa no se hizo responsable. No es primera vez que arruina a un pequeño agricultor.

“Yo demandé a Monsanto pensando en todos los agricultores. Lo que ocurre hoy es que los campesinos hemos perdido nuestras semillas originales y estamos obligados a comprarle a Monsanto (Seminis). Yo sé que si siembro melón Cantalupo, que es una variedad de acá, nuestra, voy a cosechar melón cantalupo. En cambio si siembro un híbrido de Monsanto, no sé si la variedad va a ser la que dice el envase. La empresa no se responsabiliza por los resultados de las semillas que vende como certificadas. Lo mejor sería que el campesino tuviera y reprodujera su propia semilla. Así se gastaría menos y tendría mejor salud, no dependeríamos de las empresas ni de los fármacos. Para tener buena salud hay que tener sobre todo una alimentación sana. Necesitamos un gobierno que apoye una agricultura libre de químicos y transgénicos.” Señaló Riquelme, que hoy está en Dicom con una enorme deuda de la que pronto espera salir.

La calaña de Monsanto aun no es bien conocida en el país, es por eso que quienes conocen un poco el modus operandi de la transnacional desean compartir información y sobre todo evitar que la empresa eche sus raíces toxicas en territorio nacional. El movimiento No a La Cesión De Los Derechos De Las Semillas Nacionales a Monsanto espera crear una red de amigos que luche por defender las semillas nacionales, únete a este y otras ONG y ayuda a difundir lo catastrófico que tener a esta empresa en nuestros cultivos.

Si estas en contra de Monsanto y vives en Santiago, este 25 de Mayo se realizará la Marcha Internacional Contra Monsanto, la cita es a las 2 de la tarde en Ahumada con Alameda ¡No faltes!

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Fuente:

Chile cedió derechos de semillas campesinas e indígenas por Convenio (El Quehay Decierto)