Perros, lo vago… y los vagos

Hay que crear conciencia para no maltratar ni botar a los perros a las calles, partiendo por no denominar como “vagos” a quienes fueron ABANDONADOS.

Hace varios días, una mujer fue encontrada sin vida en el sector de Los Arenales de Antofagasta en Chile. La primera versión hacía presumir que esto sería producto de un feroz ataque por parte de una jauría de perros. Al mismo tiempo, vecinos del sector se manifestaron por redes sociales, expresando que en el área no existen jaurías de perros abandonados y que además, al ser un hecho ocurrido durante el día, no oyeron gritos ni nada que hubiese dado cuenta de que una mujer se encontraba en peligro, menos aún ladridos de perro.

El crimen está siendo investigado, pero los noticieros y la opinión pública fue más allá, ya que la noticia titulaba populísticamente que “una mujer embarazada había muerto por el ataque de perros vagos”, y para adornar la noticia en TV, se apoyaron con las imágenes de perros atacando gente en las calles o en sectores periféricos de la ciudad. Una noticia fea ¿no? De esas que te hace lamentar el ver las noticias.

Una vez más y de manera infructuosa, se levantaron voces haciendo alusiones negativas hacia nuestros queridos perros (abandonados), nunca bien ponderados, despreciados y completamente marginados de muchos sectores de nuestra sociedad por ser “vagos”.

Pero antes de continuar con este tema tan manoseado, y en honor a que soy amigo del diccionario, analizaremos esto de los “perros vagos” con la ayuda de la Real Academia de la Lengua Española, quienes definen “Perro” como el “Mamífero doméstico de la familia de los Cánidos, de tamaño, forma y pelaje muy diversos según las razas. Tiene olfato muy fino, es inteligente y leal al hombre”; y por su parte define “Vago” (Del Latín vacŭus o vagus) como “Vacío, desocupado; Dicho de una persona sin oficio ni ocupación; Holgazán, perezoso, poco trabajador; Que anda de una parte a otra, sin detenerse en ningún lugar; Dicho de una cosa que no tiene objeto o fin determinado, sino general y libre en la elección o aplicación”.

Es verdad, los perros abandonados vagan por las ciudades, donde los encuentra el hambre, frio, lluvia, aquel que por simple gusto le lanzó una patada o piedra, o quienes con amor y compasión les brinda algo de abrigo y comida haciendo de su vida algo menos desgraciada.

En lo personal, me he ganado la enemistad de unos tantos por mi cariño, respeto y defensa de una vida digna para los perros abandonados, pero de igual manera en ese camino me he encontrado con muchos “dog lover’s” que al igual que yo y quizás tú que lees, hacemos esfuerzos por alzar la voz por ellos y sus incomprendidos ladridos.

Los perros en las calles son un problema, en eso creo que estamos todos de acuerdo, y sería bueno que de vez en cuando le recordemos a quienes critican de mala manera que a nosotros no es que nos guste la condición de “guacho” de aquel perrito/a con cara simpática, que de vez en cuando se pone a dormir en medio de la vereda o que hace sus necesidades biológicas en la plaza. Lo que los “dog lover’s” hacemos es respetar la vida de ese ser, que es inocente de estar en la calle y vivir en desgracia; ayudar en la medida de lo que podemos a que sienta un poco de cariño, que no es solo un ser despreciado de todo lugar en donde pone sus patas.

“Vago” es el pensamiento de aquel que cree que la solución es eliminar a cuanto animal aparece en la calle, porque hemos de contarle a esas personas que los principios básicos de nuestros ecosistemas urbanos, es que si sacamos a un perro de su lugar, otro llegará en su reemplazo por el simple hecho de ser animales territoriales; y no faltará el distinguido señor experto de alguna Universidad, negocio bastante lucrativo para algunos, un insulto para la mayoría de nosotros, que dirá que este tipo de soluciones son inviables, y quizás en parte tenga razón, ya que si este trabajo de largo aliento no va de la mano con la educación, no serviría de nada.

La solución es esterilizar y educar… otro tema trillado ¿no? Pero si lo reitero hoy, es porque creo que ahora más que antes debemos ser consistentes y reiterativos hasta que los oídos que deben oír, den tribuna al tema.

La gran mayoría de los “honorables” de clase política chilena y los servicios públicos y/o privados que se ven involucrados en este tema, están llenos de “Vagos, holgazanes, perezosos y poco trabajadores que andan de una parte a otra sin detenerse en ningún lugar, realizando cosas que no tienen objeto ni una finalidad determinada” y que obtienen de remuneración un sueldo abultado sin siquiera dar una respuesta satisfactoria a las demandas de educación y tenencia responsable.

Si les agrada la estadística, puedo contarles que en las calles existen 1 perro abandonado por cada 5 habitantes, y de esos 5, son 3 los que optan por crear sistemas de educación y esterilizaciones masivas para los perros abandonados, por lo que ¿hasta cuando se hará oídos sordos a una noble demanda? (como tantas otras claro está…).

“Vago” en toda su definición es no avanzar, es creer que esto es inviable, ya que mientras en la TV sube el rating con el temita de que la modelito siliconada con un Doctorado en fiestas tipo “Wild On” y Magister en el consumo de bebidas alcohólicas, se enredó amorosamente con algún chico egresado con honores de algún “Reality” de alto presupuesto, hay gente que hace el trabajo que no le corresponde, pero que lo realizan desde su mayor consciencia tratando de revertir situaciones de enfermedad, maltrato y abandono de animales y soportar los embates de los intolerantes.

Hay tantos ejemplos de buenos resultados al implementar y ejecutar programas comunitarios de tenencia responsable y es entonces cuando planteo una ensalada de preguntas que con objetividad ninguna autoridad quiere responder: ¿Cuál es el problema entonces? ¿Será que los perros viven en una suerte de masoquismo por vivir como “vagos”? ¿Será que alguien con un “vago” pensamiento creyó que lo mejor que pudo hacer es dejar a ese perro/a abandonado porque le dio problemas cuando empezó a crecer y ya dejó de ser tierno? ¿Será que hay quienes son tan “vagos” que no hacen su trabajo? ¿Será que los “dog lover’s no tenemos mucho que hacer que abocamos nuestros esfuerzos en este tema? ¿Será que es conveniente para las autoridades que la gente esté eternamente preocupada de temas con poca forma y mucho fondo? ¿Será que los noticiarios ayudan al aturdimiento y favorecen el rating de sus espacios? “¡La tragedia se regala! Mire nuestro noticiario y vea que su vida no es tan mala como usted cree. Alégrese, podría ser peor”…

Es raro pensar de dicha manera, pero quizás más de alguna vez lo has creído y es probable que así sea. De momento, seguiré con mi vida feliz junto a mi novia que me acepta con mis perros, gatos y todo; seguiré sin siquiera mirar a esos vecinos que tiraron a la calle un perro para que muriera, y que terminó su vida en mi jardín y enterré dignamente, y seguiré cargando mensualmente mis sacos de 30 kg. de alimento para perros, para esos que ya son como míos, o quizás, yo de ellos, porque un día alguien “olvidó” llevarlos junto a la mudanza, y que fielmente me acompañan cada mañana al salir a trabajar y me esperan con ansias por la tarde… en la calle.

Lo dije un día, no espero reclutar apóstoles de la ecología, pero sí que tú, amigo o amiga, puedas enseñar con tu ejemplo, tus ideas, tu opinión a hacer de nuestro entorno, algo un poquito mejor para aquellos que vendrán después de nosotros.