Detienen exportación de carne chilena a la UE

El 26 de marzo el SAG comunico a las empresas exportadoras de carne que ciertas falencias no permitirían que sigueran entrando al mercado europeo.

Una pésima noticia recibió hace un par de semanas la industria exportadora de carne de vacuno chilena. El Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) anunció a todo el gremio carnicero que se suspendían indefinidamente todas las exportaciones de carne de vacuno hasta estar a la par con las nuevas altas certificaciones necesarias para entrar a Europa.

Lo que efectivamente ocurrió es que según la Unión Europea la industria bobina de Chile no garantiza la “trazabilidad” del animal, o sea, no se conoce o se puede certificar su historial médico, donde el animal nació, si se enfermó, si tuvo todas las vacunas, que alimentación obtuvo en la primera etapa, etc. El propio director de Veterinaria y Asuntos Internacionales de la Dirección General de Sanidad y Consumidores dela UE, Bernard Van Goethem, envió y firmó el documento que informaba de la noticia al SAG chileno.

Entre las irregularidades que no gustan al mercado europeo de las empresas bovinas chilenas están las siguientes:

  •  No todos los movimientos entre planteles del ganado bovino destinado a la exportación a la UE quedan registrados en SIPEC **(requerimiento establecido por la legislación nacional). En consecuencia, se encuentran animales que están físicamente en un plantel certificado (que puede tener un status diferente) mientras están registrados en otro al mismo tiempo.
  • Ocurren demoras significativas, que pueden ser a veces semanas, entre el traslado de los animales del plantel, la notificación de ese movimiento (que debiera ser inferior a 5 días) y el registro de ese movimiento en la base de datos. Tampoco hay sanciones para quienes no respetan los plazos.
  • Se dan casos en que un mismo número de Rol Unico Pecuario (RUP) en los PABCO, puede ser usado para dos o más planteles, estando ubicados en diferentes zonas geográficas.
  •  El manejo que se está haciendo de los autocrotales*** antes de que sean instalados en los vacunos, no asegura su completa trazabilidad. Hay animales a los que se les marcó con autocrotales oficiales y sin embargo aún no habían sido ingresados en la base de datos. No se hace ni una sola verificación en terreno durante el proceso de señalización de los animales con el autocrotal.
  • El desempeño de los veterinarios autorizados, durante su visita de supervisión a los planteles de engorda, es débil. Tampoco se verificó una supervisión adecuada a estos profesionales, por parte de la autoridad competente.
  •  En los mataderos, tampoco fue posible verificar en las bases de datos, la trazabilidad de los animales que llegaban hasta el lugar.
  • En el registro de los tratamientos aplicados por los veterinarios: tratamientos masivos no estaban asociados a los vacunos identificados. Tratamientos con Fenilbutazona no cumplieron con el tiempo de espera necesario.

La situación no se ve fácil de solucionar ya que según Goethem el cierre del mercado chileno de la carne hacia Europa tiene como motivo principal proteger la salud de los consumidores, palabras que calan hondo en el prestigio de la industria bovina chilena. Revertir la situación significaría cambiar toda la organización actual, lo cual tardaría bastante tiempo.

El SAG prefirió suspender “por iniciativa propia” la certificación de la carne hacia Europa, hasta que las empresas exportadoras estén listas para una nueva inspección de la UE. Esta salida fue ofrecida  por el propio Goethem para no impactar de forma tan negativa el mercado chileno.

“La Comisión podría considerar no tomar medidas si Chile suspende la certificación para la exportación de carne fresca destinada a la UE. Esta suspensión debiera mantenerse hasta el momento en que la autoridad competente aplique las medidas correctivas necesarias para garantizar que la situación ha sido corregida satisfactoriamente. Los auditores del FVO de la Comisión, van a verificar en terreno antes de decidir si la suspensión puede ser levantada”.

Si bien la exportación de carne bovina ala UE apenas alcanza el 0,7%, el daño de esta “suspensión” se acerca más a la reputación de las carnes que a lo económico. Es por eso que las autoridades de Chile no han querido darle bombos al asunto e incluso han mantenido en secreto la información.

La industria de la carne y sus derivados  guarda siempre oscuros movimientos que rara vez salen a la luz pública, hasta que se saben y se logra destapar un verdadero escándalo. Venden calidad, respeto y salud, pero nunca sabemos a ciencia cierta cómo  operan y si su preocupación por los clientes es tan importante como ellos dicen o les importamos tanto o menos que los animales que matan en las condiciones más crueles.

Fuente: Unión Europea amenazó con suspender la importación de carne bovina chilena para proteger salud de sus consumidores (Ciper Chile)