¿Dónde nace la historia del conejito de Pascua? [AWWW]

Si un ratoncito se lleva nuestros dientes de leche, nada mejor que un tierno y rápido conejo que llene nuestro jardín de ricos huevos de chocolate ¡Ñam!

La Semana Santa es una fiesta religiosa que conmemora la muerte de Cristo y su posterior resurrección, los sucesos son difíciles de comprender incluso para los adultos, pero los niños tienen además una historia paralela que hace que esta celebración sea más entretenida, mágica y deliciosa.

Cuenta la historia del Conejo de Pascua que mientras Cristo yacía muerto en una cueva (tras ser crucificado), muchos fieles llegaron a llorar su muerte. En ese lugar había una pequeña madriguera de un conejo que participó oculto de todo el velorio. Cuando la cueva fue sellada el conejo presenció el milagro de la resurrección y vio como Jesús sanaba sus heridas y se ponía de pie. Fue entonces, según cuenta la leyenda, que el pequeño animal comprendió que el hombre que tenía como visitante en su cueva era el hijo directo de Dios y corrió a avisar a todos la buena nueva.

Con el tiempo esta historia tomó más popularidad y los cristianos comenzaron a decorar huevos (de gallina) antes de pascua y los escondían para que los niños los buscaran, aludiendo a que el conejo de pascua los había escondido para celebrar la nueva vida de Jesús.

En realidad la tradición de los huevos viene incluso antes de Cristo, las historias son variadas en las diferentes culturas. Solo hace algunos siglos se cambió el huevo tradicional por el de chocolate, así el conejo se hizo mucho más querido por los pequeños, pero a su vez la celebración se tornó más comercial.

Los conejos son unos pequeños muy nobles, por desgracia son un platillo muy cotizado por el humano por lo que estos mamíferos enanos suelen ser presa de caza. Por otro lado, son una excelente mascota, se llevan bien con otros animales, cortan el césped y no requieren de tantos cuidados como otros animales domésticos (salvo darles agua, comida, etc), eso si hay que cuidar su reproducción ya que con una pareja macho y hembra fácilmente puedes multiplicar los conejos por 100 en un año y los huevitos que dejaran en tu jardín no serán precisamente de chocolate.