Nitrógeno y calentamiento global

En la actualidad más del 70% del nitrógeno reactivo que se encuentra en la atmósfera, suelos, ríos y océanos es resultado de la actividad humana.

Si escogiéramos al azar a un cierto número de personas y  les preguntamos sobre cuál es el gas responsable del calentamiento global, lo más probable es que respondan que es el dióxido de carbono, pero si a estas mismas personas les preguntamos si el nitrógeno puede ser también responsable, es posible que queden mirando con cara de extrañados y sin la posibilidad de responder.

Sin embargo, un número importante de científicos han estado alertando sobre el problema que está presentando el incremento en los niveles de nitrógeno en el medio ambiente y mientras se ha estado hablando de las consecuencias de un aumento del 10% en los niveles de CO2, se estima que los niveles de nitrógeno son casi el doble, provocando no solo efectos nocivos para la salud humana, la biodiversidad, los niveles de ozono, la contaminación de aguas, sino también está influyendo sobre el cambio climático.

El problema no recae en el nitrógeno que se encuentra de manera natural en el medio ambiente, es más, cerca del 78% está en estado de gas (N2), el cual si no es oxidado o reducido dentro de una forma reactiva, no será perjudicial como tampoco utilizable por la mayoría de los seres vivos, excepto por las bacterias nitrificadoras y la luz, que fijan el nitrógeno de la atmosfera a través de una serie de transformaciones que ocurren en el suelo, plantas y animales, pasando nuevamente por el suelo y finalmente vuelto a la atmosfera en su forma de gas.

Pero todo esto cambio con dos grandes acontecimientos, primero la revolución industrial en donde el uso de combustibles fósiles produjo la primera emisión a gran escala, causando que el nitrógeno que se encuentra en el aire reaccionara formando Oxido de Nitrógeno (NOx), y segundo, cuando el químico alemán Fritz Haber logro producir amoniaco proveniente de la mezcla de nitrógeno y hidrogeno lo que condujo a la producción a nivel industrial de fertilizantes para la agricultura.

En la actualidad más del 70% del nitrógeno reactivo que se encuentra en la atmósfera, suelos, ríos y océanos es resultado de la actividad humana, afectando el ciclo natural de transformación del nitrógeno en su forma inerte (N2), pasando no solo a ser un problema de ámbito local, sino mas bien a nivel global ya que compuestos nitrogenados que son liberados por el uso de combustibles fósiles pueden abarcar grandes extensiones causando efectos nocivos inclusive en otros países.

Este exceso de nitrógeno reactivo en el medio ambiente y su relación con el calentamiento global se asocia a los efectos del Oxido Nitroso (N2O), el que está presente en la atmosfera a un nivel de concentración de 315 ppm, aunque es menor que la concentración de CO2 que oscila entre 360 y 380 ppm. El problema radica en que cada molécula de N2O tiene un potencial 300 veces mayor como factor de calentamiento global en comparación a una molécula de CO2. Además otro de los impactos que se ha identificando es el incremento en los proceso de desnitrificación de los suelos que devuelven Oxidos de Nitrógeno (NOx) de vuelta a la atmosfera aumentando las probabilidades de producir efectos nocivos para el medio ambiente.

A nivel mundial se están llevando a cabo diversos estudios para determinar con más precisión los efectos del exceso de nitrógeno reactivo en el medio ambiente. Sin embargo la mayoría de los indicios señalan que la acumulación de un exceso de nitrógeno antropogénico acelerará el calentamiento global.

Mientras se desarrollan nuevas tecnologías que disminuyan las emisiones de compuestos nitrogenados, pareciera que una solución eficaz es lo expresado por Brain Moss profesor de botánica de la Universidad de Liverpool “El problema está más relacionado con el estilo de vida que tenemos, el que deberá cambiar a una sociedad que consuma menores recursos”. En otras palabras, cambiar nuestra actitud y hábitos para reducir nuestras emisiones.