Cáñamo: Un recurso ecológico con alto potencial en la economía sustentable

El cultivo de cannabis tiene una importante huella de carbono justamente por las medidas restrictivas que obligan a su cultivo indoor.

El cáñamo es utilizado también para otros fines, muy poco difundidos por su condición jurídica,  siendo un material ecológico que sirve para la construcción desde una bolsa hasta una casa, como lo comprobaron  investigadores de la Universidad de Bath en el Reino Unido, quienes afirman de que lejos de contribuir a la emisión de gases tóxicos contribuye a la absorción de C02.

La fibra hemp, es una característica que solo encontramos en el cáñamo. Es un material que se recicla fácilmente y posee una mayor resistencia y absorbencia que el algodón. La ropa hecha de hemp es resistente al moho, a la humedad, a los rayos UV y UVB, no se decolora fácilmente, es antibacteriana y regula la temperatura. La calidad de esta tela, así como la de bambú ya la conocen las grandes marcas de ropa y por eso las mega empresas de la moda como Armani, Polo Ralph Lauren, Nike y Calvin Klein, entre otras, ya cuentan con colecciones de ropa hecha a partir de cañamo.

Las semillas de cañamo tienen altas dosis nutritivas y es una de las fuentes de nutrición vegetal  más completa por su alta dosis de fibra y vitaminas. Fósforo, calcio, hierro, vitamina E, Omega 3, Omega 6 y Omega 9, son solo algunos de los elementos que podemos encontrar en un plato a base de cáñamo. Una dieta con esta semilla es ideal para ayudar a tu organismo y es recomendable para el tratamiento del eccema y la soriasis.  También  es recomendable para los veganos, que pueden encontrar gran cantidad de proteínas y aminoácidos.

Incluso esta maravillosa planta ayudaría a descontaminar el planeta sirviendo como combustible. Si las algas son una importante fuente de biomasa, imagínate lo que puede lograr una planta como la marihuana. Su fibra es de alto rendimiento y tiene más biomasa y metanol que cualquier otro vegetal. Por lo que es una carta ideal para reemplazar los combustibles fósiles. Además es buena materia prima para la creación de celulosa, lo que relevaría la tala de bosques.

La tierra no se daña como con los monocultivos de soja o algodón, donde a causa de las plagas los herbicidas deben ser altamente tóxicos. Es resistente a la mayoría de ellas y no necesita abono, se nutre naturalmente de la tierra, la que se beneficia por sus poderosas raíces las cuales la salvan de la erosión.

Sin embargo, y aunque cueste aceptarlo, el cultivo de cannabis tiene una importante huella de carbono justamente por las medidas restrictivas que obligan a su cultivo indoor. El uso de electricidad aumenta de manera evidente y si no se utiliza tecnología limpia como lámparas led, se contribuye a la contaminación medioambiental. El uso de ventiladores, extractores de aire también aumentan este impacto.

Si bien los estudios aparecen siempre de la mano con algún interés, vale nuestra preocupación al conocer que su cultivo médico, es decir hidropónico, en interiores, usan energía eléctrica  alimentada por la quema de combustibles fósiles, significa el 1% del consumo de electricidad de Estados Unidos y el 8% en California. Según la investigación del Laboratorio Nacional Lawrence Berkley, que trabaja asesorando al departamento de energía del gobierno de Estados Unidos, la marihuana contamina lo mismo que 3 millones de automóviles y genera 17 toneladas métricas de dióxido de carbono al año.

Lejos de poner en duda estos datos, esta es una razón más para pensar en la liberación de su cultivo, dado que estos males suceden impulsados por las políticas restrictivas que impiden que la naturaleza se encargue de hacerla crecer, que por lo demás vienen a aliviar economías de localidades y comunidades que podrían encontrar en el cáñamo una ecológica y sustentable fuente de recursos explotando sus diversos usos.