Producción de alimentos: El valor real de la comida ecológica (orgánica)

Los alimentos orgánicos tienen propiedades alimenticias ligeramente superiores, pero muchas veces su elevado precio final no nivela la relación precio-calidad.

Como todo ser vivo de este planeta, desde hace millones de años el ser humano vive de lo que la naturaleza le provee: animales, plantas, aire, agua, etc. La equilibrada convivencia entre hombre y su entorno tiene su primer desbalance cuando el homo sapiens, siendo la especie animal dominante, comienza a consumir recursos naturales masivamente debido al aumento de su población. Es cuando los métodos tradicionales para obtener, almacenar y abastecernos de alimento no son suficientes, que entra en juego el ingenio del hombre junto con su tecnología. En la actualidad los procesos industrializados para proveer a las masas de alimentos suficientes precisamente atienden a esta necesidad. Probablemente, dado el aumento progresivo de la población del planeta, si todo ser viviente escogiera consumir productos no industrializados, es decir alimentos de origen 100% natural, la hambruna sería el desafío más grande para la humanidad actual. Si tal caso hipotético fuese posible.

Siempre han existido mercados de productos íntegramente naturales. Desde verduras hasta carnes animales, estos alimentos son cultivados y procesados sin el uso de sustancias químicas que afecten de cualquier manera su desarrollo. Siendo este proceso “natural“ los alimentos en teoría deberían ser mejores, pero este criterio está sujeto a características como el sabor y el precio. Entonces ¿Qué implicaciones tienen los actuales procesos convencionales (industrializados) para proveer de alimentos al grueso de la población mundial? y ¿Cómo se comparan los procesos tradicionales para producir alimento con los procesos orgánicos?

Como ya mencionamos, los vegetales y frutas orgánicas son cultivados y procesados omitiendo el uso de sustancias químicas ajenas como insecticidas y herbicidas, lo que en teoría da como resultado un producto libre de químicos que podrían ser nocivos. Está demostrado que los pesticidas son inofensivos para el humano, y solo pueden resultar peligrosos cuando interactúan con otras sustancias. El reto está en la producción en masa; al no usar químicos, la producción orgánica es más lenta y no se puede garantizar la producción en altas cantidades. Los pesticidas están diseñados para mantener los cultivos en condiciones ideales, maximizando así la producción y asegurando costos mínimos. Los cultivos orgánicos deben enfrentar el costo que sugiere la pérdida, por causas naturales, de un porcentaje de su ya “pequeño“ cultivo. Las granjas orgánicas deben cubrir esa pérdida de producto aumentando el precio de venta. Esto representa la primera razón de porqué lo orgánico es más caro.

Existen otros factores que aumentan el costo de los comestibles naturales, por ejemplo: no es comparable el alimento que consumen los animales de granjas convencionales con el alimento que deben consumir los animales de granjas orgánicas, el último puede costar hasta dos veces más que el convencional por su baja demanda. También están los fertilizantes, que para los alimentos de producción masiva son más baratos debido a su composición química; el abono usado en granjas ecológicas es natural, básicamente compost y desecho animal, pero si este abono no se produce en cantidad suficiente en la misma granja orgánica, implica un costo de envío más caro que lo que comprendería importar fertilizantes químicos.

El costo también puede aumentar en el proceso de venta final del producto. Los cultivos convencionales pueden ser enviados en grandes cantidades, cosa que lógicamente un proveedor grande de alimentos desea. Los cultivos orgánicos no pueden enviarse junto con el producto procesado, a fin de evitar la contaminación cruzada. Para cualquier proveedor de alimentos  resulta menos rentable comprar menor cantidad de producto a mayor costo. Sobre todo cuando los alimentos convencionales aparentan las mismas características y cuentan con mayor tiempo de vida, una altísima ventaja sobre los comestibles orgánicos.

La comida industrializada está planteada para maximizar la producción al menor costo. Gracias a esta, obtenemos un producto más barato y de relativa calidad inferior. Los alimentos orgánicos tienen propiedades alimenticias ligeramente superiores, pero muchas veces su elevado precio final no nivela la relación precio-calidad.

Los mercados y tiendas de comestibles orgánicos representan la milenaria tradición de alimentarse de lo que la tierra nos da. Son excelentes opciones para esa minoría que agradece la virginidad de sus alimentos y pueden costearlos. Pero definitivamente no son una solución para abastecer a la cada día más grande población humana.