La extraña enfermedad que aqueja a las laboriosas abejas

Todos buscan una respuesta a la extraña muerte de las abejas.

Muchos no saben que días, semanas o meses no son suficientes para limpiar los restos de químicos que se usan en herbicidas, pesticidas y medicamentos que se rocían sin control sobre los cultivos y que las abejas consumen durante sus labores de polinización.

De hecho, de acuerdo con el banco de mieles de la Universidad Austral de Valdivia, lugar donde se analizaron 2.500 tipos de miel provenientes de distintas zonas del país con un cromatógrafo, la presencia de trazas de 6 antibióticos y hasta 23 pesticidas no causó tanto pavor como el hallazgo de restos del temido DDT, pesticida que se usaba en los año setenta y causa directa de abortos y malformaciones en niños, prohibido en casi todo el planeta pero que “todavía sigue presente en el suelo y pasa por el ciclo biológico de las plantas una y otra vez en la misma zona”, según señala el entomólogo Miguel Neira, con 30 años de trabajo dedicados al estudio de las abejas melíferas.

Neira dice que si se llega a determinar que el Síndrome de Colapso de Colmenas (CCD) se produce por algún pesticida, sacarlo del ciclo biológico suelo-planta-polén-abeja será muy difícil y que, a pesar que los restos encontrados no amenacen la salud humana, “sí pueden serlo para el pequeño organismo de las abejas y les puede estar causando un efecto acumulativo”.

En recientes conferencias internacionales se acusa a los transgénicos y a los pesticidas nicotinoides de ser los culpables del CCD, pero, como indica Neira, “también se ha producido CCD donde no se usaron pesticidas nicotinoides ni transgénicos, por lo que la causa no es solo esa”.

Por eso mucho apodan a este síndrome el “sida de las abejas”: Algo causa un desorden en su sistema inmunológico que la mata por cualquier otra enfermedad que en otras condiciones no les haría daño. “Sabemos de esta catástrofe porque las abejas melíferas son sociales, viven en colmenas de hasta 30 mil individuos y cualquier apicultor puede notar su desaparición. Pero no sabemos cuánto el CCD está afectando a las abejas silvestres que comen lo mismo”, dice la doctora Luisa Ruz, experta chilena en abejas.

La salvación quizás esté en las abejas silvestres, pero éstas no viven en colonias sino que hacen sus nidos en un hoyito en el suelo o en troncos, donde dejan un huevo con una gota de miel para que en la primavera salga de su estado larvario y se convierta en una una abeja durante el mes y medio que dura su vida. Si las abejas silvestres no son afectadas por el CCD, podrían ser la solución a esta grave crisis de los polinizadores. Lamentablemente, durante décadas las abejas silvestres han sido ignoradas.

Para la doctora Ruz, es preciso saber de qué plantas se alimentan las abejas silvestres, ya que de ser inmunes al CCD, podrían ayudarnos a preservar y aislar esos vegetales y por ende preservar la vida en todo el planeta.

Fuente: La desaparición de las abejas (Mundo Nuevo)