Si no haces ejercicios es porque no quieres: las claves para lograrlo y que además te guste

Si uno se propone entrenar sólo durante cinco minutos, comprobará que, al comenzar a hacerlo lentamente y sin ninguna presión psicológica, no sólo puede continuar entrenando sino que además lo desea.

 

 

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Ponerse en buena forma física y hacer gimnasia para perder peso, mejorar el estado de ánimo y cuidar la salud es uno de los constantes propósitos que se plantea mucha gente al comenzar el año. Pero, a medida que avanza enero y pasan los días, ese entusiasmo inicial varía en desgana.

 

"Estoy demasiado cansado", "apenas veo los resultados", "no tengo tiempo", son algunas de nuestras justificaciones. Cuando llega el momento de ir al gimnasio, dar caminatas, practicar algún deporte o seguir un programa de actividades físicas, la mayoría se plantea excusas que esconden su falta de ganas y motivación.

 

"Una excusa muy común, sobre todo entre las personas más jóvenes, es la falta de momentos libres, porque deben estudiar, están de exámenes o tienen muchos deberes, pero es cuestión de organizar el tiempo", señala la psicoterapeuta y experta en entrenamiento deportivo Mila Comin.

 

"En todo caso, el ejercicio no representa un obstáculo para sus estudios sino, al contrario, un estímulo, porque al entrenar queman energía, se relajan y despejan, y vuelven a estudiar con mayor concentración y lucidez", señala.

 

"Detrás de la mayoría de las excusas se encuentra la falta de motivación. La mejor forma de contrarrestar esto es hacerse consciente de las múltiples virtudes de la gimnasia", explica la bióloga y entrenadora deportiva Loles Vives Jorba, actual campeona europea de 60 metros y salto de longitud, en la categoría de deportistas veteranos.

 

UN BUEN TÓNICO PARA EL ÁNIMO.

Lo cierto es que el ejercicio del cuerpo no sólo mejora nuestra condición física y anímica, sino que además aumenta nuestra agilidad y autoestima, y hace que nos cansemos menos, que tengamos un aspecto más juvenil, una piel más tersa, unos músculos más tonificados y un cuerpo más atractivo.

 

"Cuanto antes comencemos a ponernos en movimiento, mucho mejor, porque, si nos ejercitamos a partir de los 20 o veintitantos años, al llegar a los 40 nuestro cuerpo estará acostumbrado a la actividad física, progresará y se beneficiará mucho más que si nunca ha trabajado", apunta la experta y campeona.

 

Según Comin y Vives Jorba, existen infinidad de falsas justificaciones utilizadas por la mayoría de las personas para dejar de hacer ejercicio o no comenzar a practicarlo, pero la inmensa mayoría pueden rebatirse sin esfuerzo. Uno de argumentos más utilizados es el de estar "demasiado cansado" para hacer gimnasia o deporte.

 

En realidad, el ejercicio es estimulante, algo que se puede comprobar con una simple prueba. Si uno se propone entrenar sólo durante cinco minutos, comprobará que, al comenzar a hacerlo lentamente y sin ninguna presión psicológica, no sólo puede continuar entrenando sino que además lo desea.

 

Otra opción para motivarse y huir de la desgana consiste en programar sesiones más lentas y menos intensas para el entrenamiento físico regular. Por ejemplo, en lugar de correr en un trayecto lleno de cuestas, hay que realizar la carrera sobre un camino más fácil, de forma más sosegada. También hay que buscar el modo de aumentar la propia energía antes de entrenar; por ejemplo, comiendo un tentempié rico en carbohidratos, como una fruta, o durmiendo durante 10 minutos para recargar las baterías del organismo.

 

La idea saboteadora de que "no se dispone de tiempo" para entrenar también es muy sencilla de desactivar. La solución pasa por dividir los entrenamientos: por ejemplo, trabajando con peso por las mañanas y practicando aeróbic más tarde, o bien repartiendo los ejercicios aeróbicos en dos turnos.

 

Con la amplitud de horarios que ofrecen los gimnasios en la actualidad, es difícil no hallar un momento para dedicárselo a uno mismo. Hay que tener claro que el ejercicio no es una obligación sino una actividad que aporta salud y bienestar. Además, no requiere un hueco enorme en la rutina diaria y es una necesidad para quien tiene un ritmo de trabajo muy intenso.

 

Una hora de entrenamiento bien aprovechada y el debido asesoramiento basta para obtener los resultados esperados. Por otra parte, muchas personas caen en la desgana porque –según afirman- "no ven los resultados" de la gimnasia que hacen.

 

En estos casos, conviene ser realista. Si una persona acaba de comenzar a entrenar, necesitará al menos 6 semanas, realizando al menos media hora de entrenamiento con peso tres veces a la semana y 30 minutos de gimnasia cardiorespiratoria de 3 a 5 días a la semana, para perder un uno por ciento de grasa corporal o adelgazar un par de centímetros su cintura y caderas.

 

De todos modos, siempre conviene cambiar de rutina física cada 6 semanas, porque los músculos se acostumbran a hacer la misma actividad y el cuerpo quema menos calorías. Es aconsejable probar un nuevo deporte o variar la intensidad de los ejercicios para de ese modo estimular las fibras musculares que permanecían inactivas durante los entrenamientos cotidianos. Pero, sobre todo, hay que darse tiempo, ya que, si uno entrena regularmente, al final verá los resultados y el esfuerzo y tiempo invertidos serán recompensados.

 

Fuente: EFE