De progreso y otras falacias

No pretendo fomentar revoluciones más que la de tu propia consciencia y que ello nos movilice en conjunto a buscar estas nuevas alternativas de progreso…

La Real Academia de la Lengua Española define la palabra “Progreso” (del latín progressus) como la “Acción de ir hacia adelante; Avance, adelanto, perfeccionamiento”, y a su vez define “Perfeccionar” como el acto de “Acabar enteramente una obra, dándole el mayor grado posible de bondad o excelencia”.

Y no es que me haya bajado el amor por el lenguaje, por más que nos viene bien de vez en cuando repasarlo, sino es que por estos días en mi ciudad, Chillán, en la Región del Bío Bío, se pretende cortar 200 árboles para concluir obras de renovación de la Av. O’higgins de la ciudad que une las entradas norte y sur de la Intercomuna (Chillán y Chillán Viejo), en honor al “Progreso”.

Es entonces cuando – una vez más – se usa bajamente la palabra con el fin de fomentar intereses personales y adular proyectos que no se condicen con lo que la gente desea, perdiendo en todo aspecto la “bondad” de la definición.

Es el propio Colegio de Ingenieros Forestales (Cifag) – y lo destaco para que no se diga que son los “locos ecologistas” los que rechazan el “progreso” –  quienes en su comunicado al respecto han dicho: “Hemos visto con preocupación el gran error que se está cometiendo en Chillán al no proteger los árboles de Av. O’higgins y el riesgo en que se han puesto ejemplares de un valor incalculabe…”

Y resulta que ante todo esto y como es costumbre de ciertas autoridades y organismos, comienzan estas maquilladas campañas del terror, en donde aparecen informes, como el del Departamento de Aseo y Ornato Municipal en los cuales se “recomienda” que se deben cortar árboles debido al riesgo que significan a la población tras el último temporal, situación muy conveniente para quienes pretender dar continuidad a los trabajos que se iniciaron hace varios meses ya, a pesar del profundo rechazo de la población.

Cuando leí eso en los medios locales, pensé cosas que definitivamente no voy a  reproducir por respeto a ti lector/a, porque derechamente me molesta que se siga tratando a la ciudadanía como niños que no tienen idea de nada. Ya que no es posible que las autoridades y organismos encargados no consideren el impacto ambiental que tal aberración ecológica puede producir y solo se esté velando por los intereses privados y por una solución vial que carece de fundamento al no ser prioritaria en la ciudad.

Y eso, hablando solamente desde mi perspectiva local, de comuna, ya que se puede extrapolar esto del “progreso” a otras tantas situaciones en donde el cuidado por nuestro medio ambiente queda relegado a un plano meramente simplista, como el deseo antojadizo de alguien que quiere ver mas árboles y animales felices.

Creo que en momentos como estos, en donde estamos inmersos en procesos eleccionarios de autoridades, es donde debemos exigir compromisos reales, con la gente, que consideren lo que la ciudadanía quiere, que co – construyamos una sociedad participativa de los procesos de desarrollo, con responsabilidad, con consciencia de nuestro entorno.

Un progreso que deja de lado la consideración de todos los aspectos de urbanidad, no lo es tal, así de sencillo, y no valen estos “sacrificios” por el “avance” de las ciudades.

Ahí tienen las famosas campañas de HidroAysén en donde la gran amenaza es quedarnos a oscuras si no se realiza el proyecto que destruiría irreparablemente una joya de la naturaleza a nivel mundial, cuando todos sabemos ya que el Megaproyecto respaldado por el Honorable Gobierno de Chile, va en beneficio de las grandes mineras del Norte ¿por qué se preguntarán ustedes? Porque la segunda parte de esta gran mentira es la construcción de la “carretera eléctrica” que llevará la energía desde Aysén hasta el Sistema Interconectado del Norte, del cual dependen las grandes mineras, para su funcionamiento.

Lógicamente más de alguien pensará, que todo esto que he escrito carece de fundamento, pero créanme que no es así, ya que toda la información se encuentra en Internet, respaldada por expertos y por la propia lógica básica de cualquier lector que una las piezas de un perverso rompecabezas, y como un buen comienzo para quien desee ahondar en este tema en particular puedo recomendarles el Documental “Patagonia se levanta” de Brian Lilla.

En un par de ocasiones, en conversaciones en torno a conferencias y presentaciones sobre descontaminación he compartido ejemplos hermosos de Progreso, el verdadero en toda su definición, como los son las ciudades de Malmö y Linköping en Suecia, donde la base de su desarrollo está en la autosustentabilidad, por medio del aprovechamiento de la energía solar parte estructural de su urbanidad, el desarrollo de biocombustibles que impulsan autos, buses y taxis, todo ello sumado a una cultura medioambiental desarrollada y de la cual las autoridades se hacen cargo.

Y ciertamente, como un secretario ministerial por ahí dijo, implementar tales “cosas” conllevaría un gasto en recursos que el país no tiene… y claro, no tiene porque todos los recursos se han privatizado y las ganancias de las inversiones en Chile que tanto le preocupan a las autoridades, son ganancias que no se reinvierten en el país, pero sin embargo, a modo de ejemplo, se está impulsando un proyecto para que en las distintas regiones del país se instalen “Banderas Bicentenario” (14 en total), costo que alcanzaría a más de 5 mil millones de pesos, dinero que puede ser traducido además en 33 Hospitales modulares o más de 13 mil viviendas sociales.

En vista de todo ello, no me digan que no hay dinero para implementar en el país planes de autosustentabilidad ecológica, como el fomento de la energía solar o los biocombustibles; seamos sinceros, se les acabaría el buen negocio a las grandes empresas eléctricas extranjeras y el buen negocio del Diesel.

Ahora bien, para ya dar pié a los comentarios tras estas reflexiones que llevan la molestia de mis palabras, creo que todas las críticas en su esencia son destructivas y es nuestra responsabilidad darles la connotación de positivas, de constructivas. No pretendo fomentar revoluciones más que la de tu propia consciencia y que ello nos movilice en conjunto a buscar estas nuevas alternativas de progreso, ese progreso que no es destructivo y que se apega a esa definición de la Real Academia de la Lengua Española y a la perfección, con respeto por la ciudadanía y su entorno.

Y ya que hablé también de descontaminación, ¿sabían ustedes que las estufas a leña que existen en Chile no son verdaderamente de doble cámara además de que no son eficientes? De ecológicas, tienen solo el nombre. De hecho actualmente en Europa se están desarrollando estufas de Triple cámara, 3 de verdad,  las cuales generan una combustión completa y eficiente en cuanto a la transferencia del calor a los hogares y reducen de manera considerable la emisión de contaminantes al ambiente.