La Tierra se revela frente al cambio climático

Hoy hay evidencias de que las catastróficas explosiones y el aumento de la actividad geológica de épocas pasadas han sido precedidas por períodos de rápido cambio climático.

Hace ya seis años que el geólogo inglés Bill McGuire indicaba a través de la revista New Scientist que el calentamiento global podría desencadenar erupciones volcánicas, terremotos y tsunamis. Ahora que saca un libro al respecto, todo parece aún más aterrador.

McGuire cree que el abuso sobre el planeta va a despertar “al gigante” que yace en su interior. De hecho, los acontecimientos subterráneos están ligados sin lugar a dudas con los de la superficie y al parecer todo es culpa del ser humano. Hoy hay evidencias de que las catastróficas explosiones y el aumento de la actividad geológica de épocas pasadas han sido precedidas por períodos de rápido cambio climático. Por ejemplo, tras las edades de hielo, el estrés y tensión que traen las subidas y bajadas en el nivel del mar, o la creación y pérdida de hielo de las capas polares, provocaban dichas explosiones, por lo que no es extraño pensar que el cambio climático es el que está sacudiendo nuevamente al planeta.

En la última glaciación, habría sido el peso del hielo el que suprimió las erupciones volcánicas. Al derretirse, la tierra se elevó (algunas veces cientos de metros) y redujo la presión hacia abajo, lo que convirtió la roca sólida en magma líquido y así la fuerza reprimida del centro de la Tierra se desató. A medida que la edad de hielo llegaba a su fin, el número de erupciones aumentaba unas cincuenta veces. Esto es precisamente lo que el actual calentamiento global amenaza con repetir.

Los volcanes son sistemas primarios siempre al borde de un estado estable, pero nunca asegurándolo. Además, son muy sensibles a los minúsculos cambios en su medio ambiente externo. La Tierra cambia continuamente con las estaciones, al igual que el agua de los hemisferios, con lo que aplasta o libera lo que hay bajo la superficie.

Mientras los cambios en las aguas y el hielo desestabilicen las fallas ocultas en la corteza terrestre, los terremotos se harán más comunes y suscitarán una “danza de gigantes”. Desde principios del siglo 20 se ha sido testigo de terremotos sin precedentes, todos superiores a los 8,8 grados de magnitud.

McGuire indicó hace un tiempo que la disminución en los glaciares al sur de los Alpes de Nueva Zelanda podría desencadenar un terremoto y eso es precisamente lo que sucedió el año pasado en Christchurch, Nueva Zelanda.
El clima ha sido inusitadamente estable durante los últimos 10.000 años, pero eso está cambiando vertiginosamente y un futuro catastrófico gracias a un caos geológico es una posibilidad latente.

Fuente: El cambio climático podría estar despertando al gigante del interior de la Tierra (Ecología Verde)