Ocho mitos de la economía verde

Tras la crisis económica del año 2008, el sistema dominante implementó nuevas formas de mantener la lógica capitalista funcionando. En esa línea, los gobiernos, empresas y agencias internacionales se volcaron a la “economía verde” como una solución a la crisis ambiental y de los mercados.

Tras la crisis económica del año 2008, el sistema dominante implementó nuevas formas de mantener la lógica capitalista funcionando. En esa línea, los gobiernos, empresas y agencias internacionales se volcaron a la “economía verde” como una solución a la crisis ambiental y de los mercados. Esta cuidada estrategia, que intenta hacer coincidir el cuidado de la Tierra con la economía, es visto como un ardid más para el avance del capital.

Este “capitalismo verde” tiene como finalidad completar la apropiación de las zonas rurales, sector donde la población sufre desde hace tiempo sus efectos a través de la concentración de tierras, privatización del agua, violación a los derechos de tierras de pueblos indígenas, apropiación de parques nacionales y de reservas naturales según convenga o no a los proyectos.

A continuación la forma en que se presentan estas falsas soluciones, según detalla La Vía Campesina:

1. Los créditos de carbono y bonos de la biodiversidad: siguen el principio de que quien tienen dinero puede continuar contaminando y compensando. En otras palabras, los países ricos y las grandes empresas pueden contaminar y destruir los ecosistemas, si se le paga a alguien para que, supuestamente, conserve la biodiversidad en algún otro rincón del planeta.

2. REDD (Reducción de Emisiones Derivadas de Deforestación y Degradación): anuncian que es un sistema para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, producto de la deforestación y la degradación de los bosques. Mas imponen, por un pago irrisorio, planes de gestión que niegan a las familias y las comunidades rurales el acceso a sus propias tierras, bosques y fuentes de agua. Por otra parte, garantizan el acceso sin restricciones de las empresas a las áreas forestales colectivas, el aumento de la biopiratería.

3. Energía a través de la “biomasa”: la conversión de las plantas, algas y restos orgánicos en una fuente de energía para sustituir el petróleo, como los agrocombustibles, significa que millones de hectáreas están dedicadas para alimentar máquinas, que deberían estar cubiertas de bosques o produciendo alimentos. Son los agrocombustibles, que ya conocemos, mas también com nuevas formas y nuevas tecnologías.

4. Agricultura “climáticamente” inteligente: con el pretexto de desarrollar una agricultura adaptable a diferentes climas, quieren imponernos el uso de transgénicos “adaptado” a la sequía y los nuevos agrotóxicos. Podemos perder el control sobre nuestros territorios, nuestros ecosistemas y nuestra agua, y producir alimentos con veneno, colocando a la población en riesgo.

5. Restricción al uso del agua: bajo el pretexto de que el agua de riego es escasa, sugieren que el agua se concentre en “cultivos de alto valor”, es decir, regar los cultivos de exportación, agrocombustibles y otros cultivos industriales, y que se deje de regar cultivos para la propia alimentación.

6. Salidas “tecnológicas”: proponen las opciones peligrosas, tales como la geoingeniería y el cultivo de los cultivos transgénicos. Ninguna de las soluciones propuestas por geoindustria demuestra tener la capacidad real de solucionar los problemas del clima. Por el contrario, algunas formas de geoingeniería (como la fertilización del mar) son tan peligrosas que, a nivel internacional, han declarado una moratoria sobre ellas.

7. Economía de los Ecosistemas y Biodiversidad (TEEB): colocan precio a todos los bienes naturales (como el agua, la biodiversidad, el paisaje, la fauna, las semillas, la lluvia) para luego privatizarlas y cobrar por su uso. Es el asalto final contra la naturaleza y la vida, sino también los medios de trabajo y de la vida de las personas que viven de la agricultura, la caza y la pesca. En última instancia es el dominio de nuestros territorios, ya que estos pagos se hacen por contrato entre las comunidades y las empresas.

8. Energía renovable: hay un gran interés del capital en establecer un nuevo mercado energético supuestamente sustentable, como la eólica, solar y otras. Transnacionales y otras empresas como Siemens están invirtiendo fuertemente en este negocio. Sin embargo, hay una crítica del uso de la gran producción de energía que ya existe, destinada en su mayoría para la industria minera.

El desafío para los pueblos es recuperar esa forma Otra de relacionarse con la naturaleza y entre las naciones. La Vía Campesina llama a “todos los hombres y mujeres para contribuir con la construcción de la soberanía alimentaria, reforma agraria integral y la recuperación de los territorios indígenas. Queremos acabar con la violencia social y ambiental del capitalismo y restablecer los sistemas campesinos e indígenas de producción que están basados en la agroecología”.

Entre las propuestas, que se consideran el camino real para generar una producción sostenible de alimentos saludables y salvar al planeta del debacle ambiental, tenemos:

Soberanía Alimentaria: permite acabar con los monocultivos, fomentando los sistemas campesinos de producción agroecológica, que se caracterizan por su mayor intensidad y productividad, su capacidad para generar trabajo, cuidar del suelo, producir alimentos sanos y diversos. Respeta a la tierra como sustentadora de la vida, enfocándose en la producción, comercialización y procesamiento local.

Reforma Agraria: es necesario que la agricultura vuelva a ser una tarea de los campesinos y los pueblos indígenas. Para eso, debe hacerse de forma urgente las reformas agrarias integrales y de gran amplitud, que acaben con la concentración extrema y y creciente de la de la concentración de la tierra que ahora afecta a la humanidad.

Incentivo a la Agricultura Campesina: la agricultura campesina, la caza, la pesca y el pastoreo rotativo deben ser debidamente apoyados con fondos públicos, no condicionados a las medidas que comprometen su viabilidad. Los mecanismos de mercado, tales como la venta de carbono y servicios ambientes, deben ser desmanteladas inmediatamente y se sustituye por mediciones reales, tales como los mencionados anteriormente. Detener la contaminación es un deber que nadie puede evitar la compra de derechos para continuar destruyendo.

Otro Modelo Energético: el discurso de que es preciso aumentar la generación de energía esconde la forma en que se produce y el verdadero motivo: para ampliar aún más la concentración de capital que genera la destrucción del planeta. Necesitamos fuentes de energía renovables descentralizadas y de bajo impacto ambiental dentro del alcance de los pueblos.

Fuente: 8 falsas soluciones de la economía verde (Ecoportal)