¿Es posible construir una máquina climática que detenga el deterioro del medio ambiente?

Los intentos por manejar el clima han estado presentes desde el comienzo de la historia humana, con nativos americanos realizando danzas para la lluvia hasta los esfuerzos de China para evitar su presencia durante los Juegos Olímpicos de 2008.

En uno y otro lado del planeta las temperaturas están cambiando; más calor en el hemisferio norte y congelándonos hasta los huesos en el fin del mundo. A medida que el medio ambiente continua su degradación y se acerca al colapso, la población se ve arrojada a la posibilidad de una época muy complicada, que llama a pensar en medidas pocos tradicionales como remedio. Estos planteamientos han llevado a un creciente interés en la geoingeniería y la fantástica posibilidad de controlar el clima de la Tierra.

Pero, ¿sabemos lo suficiente como para alterar el clima sin causar mayores problemas?…¿O es probable que causemos más líos de los que podemos resolver?

Los intentos por manejar el clima han estado presentes desde el comienzo de la historia humana, con nativos americanos realizando danzas para la lluvia hasta los esfuerzos de China para evitar su presencia durante los Juegos Olímpicos de 2008. A medida que nos adentramos en el siglo XXI, y que la presión del cambio climático aumenta, algunos expertos sugieren que se necesita tomar en serio esta materia y abordarlo con mayores expectativas.

Algunas de las propuestas más notables en geoingeniería incluyen la inyección estratosférica  de partículas para la gestión de la radiación solar, la siembre de nubes cirrus para reducir la reflectividad y otras más tradicionales como reforestación tropical para restaurar el equilibrio del carbono. 

Quizás la propuesta más innovadora y de gran alcance es encontrar una manera de controlar el clima de la Tierra por completo. Lo más curioso es que hay un plan muy simple que quizás podría funcionar.

De hecho, una de las estrategias que se ve con mayores posibilidades de lograr un control total sobre el clima fue presentada por el experto en nanotecnología J. Storrs Hall, autor del libro “Nanofuture: What’s Next for Nanotechnology”. Hall sugiere en su plan una delgada nube global de pequeños globos transparentes en la estratosfera, desde donde se podría sombrear o reflejar la luz solar que golpea esa capa superior de la atmósfera. “Piensen en ello como una especie de gas de efecto invernadero programable y reversible”, indica el autor.

Cada globo sería de un milímetro a un centímetro de tamaño, lo más probable una delgada capa de diamantina de un nanómetro de espesor. Un espejo iría en su interior junto a un pequeño computador y un GPS para seguir su ubicación, además de un control para cambiar su posición a vertical u horizontal. Cada balón se llenaría con hidrogeno y elevado a la estratosfera donde descansaría a unas 20 millas sobre la superficie del planeta (entre los 60.000 mil a los 100.000 pies).

Al igual que en cualquier globo de altura tradicional, los sistemas de control y energía cargaran de peso el globo proporcionando una orientación automática al eje vertical. Cada globo también tendría un generador de agua de vapor para el control de la altitud, lo que daría la navegación direccional para el cambio de altitud (al igual que en los globos de aire caliente).

Para que esta máquina funcione, la suficiente cantidad de globos debería ser creada y puesta en el aire. Hall estima que se necesitarían unos 10 millones de toneladas de material para lograrlo, pero insiste en que eso no es un problema; es la misma cantidad de material que se requiere para una carretera de 100 millas.

Una vez que la Hall Weather Machine (HWM) esté en marcha, servirá, básicamente, como un gas de efecto invernadero programable.

Cuando los espejos miren hacia fuera, reflejarán la luz del sol hacia el espacio. Cuando se orienten de manera lateral, la luz del sol será capaz de llegar al planeta a la vez que la radiación de onda larga podrá escapar. El dióxido de carbono posee una capacidad de forzamiento radiactivo de 1 Watt por metro cuadrado. La HWM tendría una capacidad de forzamiento de 1 Kilowatt por metro cuadrado.

Todo este aparataje sólo tendría que ser capaz de controlar una décima parte del 1% de la radiación solar y le podemos decir adiós al cambio climático. Un 1% es suficiente para provocar cambios a nivel regional, mientras que un 10% es más que suficiente para controlar el clima. Hall estima que su invento no sólo sería capaz de solucionar potencialmente el calentamiento global, sino que también podría prevenir la próxima Edad de Hielo.

Aunque no se tienen todas las tecnologías necesarias para implementar esta hazaña, Hall insiste en que ahora es el momento adecuado para comenzar su desarrollo y crear software de control, modelado de clima y cualquier cosa que despeje el camino para la nanotecnología necesaria.

Una versión aún más futurista reemplaza los globos por un aerogel con antenas intercambiables. Esto permitiría la transmisión de radiación en cualquier frecuencia o dirección deseada.

Este sistema sería potenciado por 100 Petawatts de luz solar, contaría con un área de transmisión de 10.000 kilómetros en diámetro y podría hacer un graffiti en Fobos si se dirige un rayo de un petawatt en un punto de 2,7 milímetros. No sé porque me recuerda a Men In Black.

Pero no todo es miel sobre hojuelas. El sistema, en malas manos, se puede transformar fácilmente en un arma gigante o quizás ser consumida por intereses políticos. ¿Qué piensas de estas ideas?

Fuente: Could we build a weather machine to stop climate change? (io9.com)