Megapode: El pájaro que inventó la arquitectura y la calefacción antes que el hombre

Aun viven en Australia o el sudeste de Asia en sofisticadas casas. Para construir sus guaridas utilizan ingeniería de materiales, bioquímica, física y arquitectura. Un verdadero genio.

El megapode o Talégalo cabecirrojo, es un ave gallinesca que puede medir hasta 70 cm, que se puede encontrar en Australia o el sudeste de Asia. Los polluelos no nacen dándole picotadas al huevo como el resto de los pájaros, ellos salen de una vez dándole una patada al cascarón y pueden volar desde el primer dia. Esta primera actitud punk determina el coraje e inteligencia de esta singular ave constructora, cuyo nombre griego (megapode) significa “pie grande”.

Los “pie grande” viven en sofisticadas casas, mucho antes que el ser humano se volviera arquitecto. Para construir sus guaridas utilizan ingeniería de materiales, bioquímica, física y arquitectura. ¿Puedes creerlo?

La gente se sorprende cuando en pleno campo, bosque o ciudad se encuentra con montículos en cuyo interior esta escondido una especie de pavo negro. Estos montículos son la especialidad del megapode: Consiste en cavar un hoyo en la tierra de un metro aproximadamente, luego lo anidan con hojas secas para cubrir de la humedad y guardar el calor. Con ramas y más hojas levantan la construcción del edificio, la cual llega hasta los diez o doce pies de diámetro, la parte de afuera es cubierta con arena y hojas, algo muy parecido a la construcción con adobe, solo que esta ave lo hace desde mucho antes que el ser humano. Así se ha descubierto con profundas excavaciones para enterrar piscinas o hacer edificios, donde han encontrados montículos que datan de miles de años.

La astucia de los megapode no termina ahí. Durante el periodo de incubación de los huevos, la materia orgánica de las hojas, frutos y ramas se descompone, produciendo dióxido de carbono, agua y calor. Con esto el ave deja a sus huevos “con la calefacción encendida” y ella puede salir a alimentarse y disfrutar de los pocos días que le quedan sin un ejército de polluelos. Un lujo que no se puede dar su, menos inteligente, prima gallina quien permanece sentada y sin poder alimentarse los 21 días que dura la incubación de sus huevos (Imagina a Nelson haciendo su característico “ajá!”).

Para los científicos, biólogos y veterinarios aun es un misterio saber cómo es que el megapode maneja la termodinámica de las hojarascas en descomposición. Y es que la construcción del nido o montículo no es hecho antojadizamente, ya que éste es parte de todo un proceso biológico; “pie grande” va cambiando el tamaño del montículo para que le entre más o menos aire, ya que el ave tiene la capacidad de medir el nivel de descomposición que tienen los materiales. Recordemos que sus huevos necesitan una temperatura precisa para gestarse y el megapode tiene su propio termómetro ¿Cómo lo logra? Solo la naturaleza lo sabe.

Fuente: The Bird That Invented Home Insulation (IO9)