¿Hasta dónde los turistas pueden atreverse en las reservas de animales salvajes?

Un matrimonio escocés vivió una fuerte experiencia en la reserva de Kragga Kamma en Sudáfrica. Lo más curioso es que cuando la mujer estaba siendo atacada por dos chitas, el marido en vez de ayudarla decidió fotografiar lo que estaba aconteciendo.

Ir de safari a África parece ser el sueño dorado de bastantes personas. Las vacaciones en un entorno salvaje seducen año a año a gran número de turistas que llegan buscando en la sabana la visión de animales tan hermosos como peligrosos. Es entendible que nosotros, simples humanos, queramos acercarnos a una realidad tan lejana a nuestras esquemáticas, contaminadas y a veces aburridas ciudades. ¿Pero hasta dónde podemos hacerlo?

Hay programas de televisión que muestran a temerarios personajes que rayan en la falta de respeto con los animales y su vida natural. Se toman la confianza de instalar su humanidad en el territorio ganado por el león,  rinoceronte, hipopótamo, gorila, entre otros animales que podrían, si se lo propusieran, matan en un par de segundos al que osa hacer este tipo de acciones sólo para sentirse más fuerte.

Por otro lado existen las reservas de animales salvajes, donde aseguran tener animales “domesticados” a los cuales se les permite entrar en contacto con los visitantes. Sin embargo, “subirse por el chorro” tomándose atribuciones impertinentes pueden provocar situaciones límite.

Un matrimonio escocés- Violet y su esposo Archibald D’Mello- vivió una fuerte experiencia en la reserva de Kragga Kamma en Sudáfrica. Ellos coincidieron con una familia con  tres hijos de entre 7 y 11 años. Todos en conjunto se acercaron donde se encontraba una pareja de chitas machos que se sintieron invadidos por la multitud, por lo que uno de estos se abalanzó sobre una niña de ocho años, siendo Violet quien acudió en su ayuda. Fue entonces cuando le toco su turno.

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Lo más curioso es que cuando la mujer estaba siendo atacada por dos chitas, el marido en vez de ayudarla decidió fotografiar lo que estaba aconteciendo.  Un ataque de reportero gráfico que podría haberle costado la vida a se esposa. Por suerte los chitas no continuaron su agresión y terminó con un par de heridas superficiales en la cabeza, la cara y pierna.

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Parece ser que el respeto y el cuidado tanto de los animales como de los seres humanos en especial de los niños, pasa por nuestro buen criterio, el que en varias ocasiones vemos que falla de manera escandalosa, como lo muestra este video, en donde el que más sufre y se frustra es el felino encerrado, que se ve tentado cruelmente por los padres del bebé que es puesto como carnada para mover a risa. Pfff.

Fuente: Mujer es atacada por chitas en Sudafrica mientras su esposo fotografia la escena (Pijama Surf)