La crítica situación del jurel

Al ser una especie transoceánica, el jurel se convirtió, ya no sólo en nuestro principal recurso marino, sino que de todo el Pacífico Sur.

Como es una especie transoceánica, el jurel se convirtió, ya no sólo en nuestro principal recurso marino, sino que de todo el Pacífico Sur. Se concentra en la zona centro sur chilena, lugar donde desova, pero se le puede encontrar desde Nueva Zelanda a Ecuador. Según datos de la Subpesca, desde el año 2000 se ha incrementado la presencia de naves extranjeras en la alta mar adyacente a Chile, sector no sujeto a normas de conservación y manejo.

Pero la culpa de la escasez de jurel no es sólo por su captura sin control en aguas internacionales

Con un mercado pesquero altamente concentrado, el 93,71% del jurel que se captura es repartido apenas entre nueve grupos económicos, los cuales llevan décadas de explotación que han llevado los recursos a un punto crítico.

A la vez, una serie de políticas implementadas por el Estado no han tenido casi ningún efecto en regular la sustentabilidad de la actividad extractiva. Esto, no sólo porque las empresas capturan jurel bajo la talla legal, sino además porque son las mismas empresas dueñas del mar chileno las que fijan las cuotas de extracción cada año.

Producto de este comportamiento, hoy el jurel es el primero en la lista de pesquerías sobreexplotadas de la Subsecretaría de Pesca (Subpesca) y de acuerdo a sondeos hidroacústicos realizados por el Instituto de Fomento Pesquero (IFOP), ya casi no queda jurel en aguas chilenas. Incluso los barcos que pescan fuera de la Zona Exclusiva Económica (ZEE) señalan que allá también hay muy poco que pescar.

Frente a las flotas internacionales, el Gobierno chileno adoptó varias medidas a partir del año 2004. Ese año cerró el uso de puertos nacionales a barcos con bandera extranjera y cuyos países no establecieran medidas de conservación similares a las chilenas. Luego extendió esa prohibición a naves de abastecimiento (2009). Pero la principal medida que buscará regular la industria pesquera en alta mar será jurídica y es impulsada por Australia, Chile y Nueva Zelanda.

Durante el año 2006, estos tres países realizaron un encuentro internacional para crear una convención para la conservación y manejo de recursos pesqueros transzonales. Esta primera reunión tuvo lugar en Wellington, capital de Nueva Zelanda, y ahí comenzó la configuración de la Organización Regional de Administración Pesquera para Alta Mar del Pacífico Sur (ORP).

Gracias a los sondeos hidroacústicos del IFOP, podemos visualizar la increíble baja que ha tenido la población de jurel en aguas chilenas. Si el año 2001 había un stock de casi 6 millones de toneladas en la zona centro sur, para el año 2009 no había rastros de ellos. A pesar de la intención, la ORP aún no existe como tal y todas sus reuniones han sido para conseguir su creación.

Una de las primeras decisiones que se tomaron en las reuniones fue establecer medidas interinas hasta que se creara la convención, vinculante según la Ley del Mar y las leyes internacionales. Mientras la convención no se cree, el cumplir con las medidas es de carácter voluntario.

En las diez reuniones realizadas desde 2006, 32 países han participado de las discusiones sobre las distintas medidas interinas. Recién en el año 2009, en Auckland, se redactó el texto de la Convención para la Conservación y Manejo de los Recursos Pesqueros de la Alta Mar del Pacífico Sur, que pusó las bases para una institucionalidad pesquera internacional. Al año siguiente, en Lima, se definió el texto final, pero para que la ORP entre en vigencia, debe ser ratiicado por los parlamentos de al menos ocho Estados partes.

Durante todo el proceso, Chile ha defendido su historia pesquera, es decir, que se respete su derecho a pescar el 86% del jurel que se capture en la región. Fue recién en el 2011 cuando las medidas interinas establecieron un límite a la captura: todos los Estados participantes podrán pescar sólo el 60% de lo capturado el año anterior y para el año siguiente este límite será de 40% (a menos que se acuerde otra cosa). Pero, como nada ha sido ratificado, ninguna de estas medidas es vinculante.

La reunión que se llevó a cabo en Santiago este 30 de enero (ayer) es la que determinará el futuro de la ORP, la cual ha sido ratificada tan sólo por Nueva Zelanda, Islas Cook y Cuba. Chile, uno de los principales interesados, firmó en febrero de 2010, pero aun no ratifica la convención.

The chilean way

Cada año,  los resultados del IFOP, que incluyen una propuesta sobre las cuotas de pesca, se envían a la Subpesca, que los usa para presentar un informe técnico con una “propuesta de cuota definitiva” al Consejo Nacional de Pesca (CNP), el cual decide finalmente cuánto se pesca en el país.

Lamentablemente, el CNP es una “expresión de corporativismo: allí es donde están representados todos los intereses del sector”, señala un alto funcionario de la Subpesca que se reserva su identidad (Datos Ciper). De las 30 personas que componen el CNP, 17 representan al sector industrial. De los otros cupos, seis pertenecen a instituciones estatales y siete son nominados por el Presidente y ratificados por el Congreso. En conclusión, el 60% de los miembros del CNP está vinculado al sector pesquero comercial. Son ellos quienes mantienen o aumentan las cuotas, haciendo caso omiso de las recomendaciones científicas hechas por el IFOP.  De acuerdo  a un estudio de OCEANA (del año 2010), “la diferencia entre la Cuota Global Anual y la recomendada por el IFOP varía entre un 10% (2004) y un 87% (2009)”.

Como una forma de atacar esta situación, el Gobierno señaló que, de aprobarse el proyecto de ley enviado al Congreso, desde el año 2013 las pesqueras deberán pagar un royalty especifico para recursos agotables, desaparecería el Consejo Nacional de Pesca y se crearía un Comité de Expertos, que tendría como criterio principal  para el establecimiento de las cuotas de pesca las recomendaciones científicas del IFOP.

Intereses creados, decisiones conversadas en los pasillos y cero respeto por el jurel, su conservación y el uso sustentable de la especie como recurso, eso es lo que está detrás del negocio pesquero en el país.

Más información:
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Fuente: La historia que acusa a las pesqueras chilenas por la escasez crítica de jurel (CIPER Chile)