¿La agricultura orgánica podría dañar al planeta?

Para suplir la demanda de EE.UU los agricultores mexicanos deben nutrir sus cosechas con un riego intensivo, lo cual esta causando estragos en en el desierto ya que se están secando los pozos, por lo que algunos pequeños agricultores no pueden cultivar.

La alta demanda de frutas y verduras orgánicas de los Estadounidenses hace que se genere un gran mercado de exportaciones desde diferentes países del globo, pero sobretodo desde el desierto mexicano.

Para suplir la gran demanda de Estados Unidos los agricultores mexicanos deben nutrir sus cosechas con un riego intensivo, lo cual está causando estragos en el desierto ya que hay mucha menos agua y por lo tanto, se están secando los pozos, por lo que algunos pequeños agricultores no pueden cultivar.

A medida que más consumidores exigen alimentos con etiqueta ecológica libre de químicos y pesticidas, más demandas tienen las granjas pequeñas, demandas que no pueden suplir y es entonces cuando aparecen los productores más grandes. Cooperativa del Cavo, por ejemplo, es proveedora de  Trader Joe y Fairway que envían más de 7 toneladas y media de tomates y albahaca todos los días a los Estados Unidos por camión y avión.

Los alimentos de etiqueta verde son apetecidos en Nueva York, Dubai, Emiratos Árabes Unidos, y otras grandes urbes, día a día cientos de toneladas de pimentones, albahaca y tomate salen de exportación, viajando miles de kilómetros y generando grandes cantidades de emisiones contaminantes que contribuyen al calentamiento global.

México, Chile y Argentina, por ejemplo, comienzan en estos días con sus temporadas altas de exportación de verduras hacia Estados Unidos. Lógicamente,  a mayor demanda los agricultores quedan más felices, porque dicen que al fin muchos han podido salir de la pobreza, pero ¿que es lo que pasa con el suelo y con los medios de transporte para la exportación?.

En Suecia un sistema llamado Krav certifica  a los alimentos con la etiqueta “orgánica” solo cuando los edificios donde se venden o su trasporte usan al menos un 80% de combustible renovable. El año pasado el Departamento Nacional de Agricultura Orgánica de la Junta de Normas,  estableció que para que la leche fuese catalogada como orgánica, las vacas que la producían  tenían que ser por lo menos en parte alimentadas por el pastoreo en los pastizales abiertos y no de pie a tiempo completo en corrales de engorde.

Cabe señalar, lo valorable que es que para obtener la etiqueta de “producto orgánico” se piense en todo el proceso del vegetal y no solo si tiene agentes químicos o no. Sin embargo, es muy difícil conocer todo el historial del producto, sobre todo por que restringir la etiqueta verde implica fuertes discusiones entre los agricultores, productores de alimento, exportadores, supermercados, etc.

En Estados Unidos, son concientes del problema del agua en México y han establecido que para obtener la etiqueta de orgánico, los productos deben ser amigables con los recursos hídricos, pero esta práctica es muy difícil de legislar ya que una granja de tomates, con un pozo profundo, aun tenga agua para cultivar y para los vecinos no quiere decir que las comunidades cercanas no se vean afectadas por la sequía que provocan la gran cantidad de  cultivos. Ya se han creado varios sistemas para apaler este problema, como el riego por goteo, canalizar los campos o generar sombras para frenar la evaporacion, sin embargo el recurso hídrico es cada vez más escaso.

Al final, en el desierto de  México son los grandes productores los que se quedan con el mejor transporte y la totalidad de agua, mientras un pequeño agricultor tiene que pasar por mucha burocracia para obtener el derecho al agua.

Fuente: Organic Agriculture May Be Outgrowing Its Ideals (New York Times)