Tres ideas buenas para la economía y el medio ambiente

La teoría de que reducir las emisiones de carbono afecta el crecimiento económico podría estar errada, de hecho, podría ser una oportunidad económica sin precedentes

La teoría de que reducir las emisiones de carbono afecta el crecimiento económico podría estar errada, de hecho, podría ser una gran oportunidad económica.

Empezamos un nuevo año y el mundo sigue en las fauces de dos crisis; una económica, caracterizada por la pérdida de empleos; y otra medioambiental, donde el calentamiento global amenaza comunidades y hábitats completos.

La idea de muchos es que, frente a una crisis económica, cambiar de hábitos e invertir en el medio ambiente no será viable. Pero al parecer, la historia podría ser completamente distinta.

Preparar el camino para el cambio climático ofrece oportunidades para nuevos negocios, los cuales podrían estimular la economía y ayudar a pasar el posible debacle del sistema económico global.

Se lee sencillo, pero los esfuerzos por llevar este tipo de pensamiento a cabo encontraron una gran oposición en la última conferencia sobre Cambio Climático – COP17 – realizada en Durban a finales del año 2011.

Pero para romper este punto de vista inamovible entre políticos y empresarios, se requieren pruebas concretas. A continuación se entregan tres ideas, con harto sentido común, que pueden promover el crecimiento y reducir las emisiones de gases de efecto invernadero:

1.- El gasto de energía representa aproximadamente el 8% del PIB mundial y alrededor de un 40% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero. Esto, producto del uso de electricidad, calefacción e industria. Ninguna solución al cambio climático es posible si no se cambia a métodos energéticos bajos en carbono.

La idea: Los gobiernos pueden obtener grandes ganancias a través de políticas de eficiencia energética, lo que podría impulsar el crecimiento interno y reducir de manera significativa las emisiones de gases de efecto invernadero.

China, por ejemplo, ha empleado inversiones, sanciones, premios y actividades de sensibilización para recortar el consumo de energía entre las más de 1.000 compañías del país.  Gracias a estas acciones, evitaron liberar a la atmósfera 265 millones de toneladas métricas de dióxido de carbono entre los años 2006 y 2009.
Abandonar el subsidio a los combustibles fósiles, aunque sea políticamente difícil, podría estimular el desarrollo global de la economía. Para dar una idea sobre este asunto, las naciones gastaron 409 miles de millones de dólares en subsidios a combustibles fósiles durante el año 2010.

2.- La silvicultura representa alrededor del 12% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero, a la vez que significa una gran oportunidad para remontar la economía. En la Amazonia por ejemplo, los ganaderos, de forma constante, botan una hectárea de bosque (con un valor de 500 dólares) para que los animales puedan pastorear. Al hacer eso, liberan cientos de toneladas de dióxido de carbono a la atmosfera.

Una solución win-win es evitar la deforestación, ya que las hectáreas poseen mayor valor con árboles que sin ellos. Con un simple pago de 10 dólares por tonelada NO emitida de emisiones, los bosques amazónicos podrían generar varias veces más dinero como mercados de carbono, que como lugar de pastoreo y forraje.

Otro negocio que impulsaría el crecimiento se da en la restauración de tierras ya degradadas. Nigeria, una de las naciones más pobres del planeta, es un buen ejemplo. La reforma a la tenencia de tierras y árboles, junto a un programa de apoyo a la reforestación, ha beneficiado a más de 4.5 millones de personas, aumentado la producción de alimentos y el ingreso de los agricultores. En otro extremo está Brasil, que posee cerca de 300 millones de hectáreas degradadas,  lo que se traduce en un potencial de empleos agrícolas que impulsarían el desarrollo de las comunidades más pobre, sin la necesidad de eliminar bosques.

3.- El transporte genera el 12% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero y constituye una oportunidad única para un cambio a una vía más sustentable y, a la vez, más rentable. A nivel mundial, tener un auto es una costumbre en auge que va de la mano con una clase media en crecimiento. Esta dinámica ha creado un estancamiento urbano junto con altos niveles de polución y mala calidad del aire. Mientras que la industria automotriz es considerada como una de las formas de combatir el desempleo y recuperar la economía, las inversiones en medios de transporte públicos más limpios han sido sindicados como “aún más rentables”.

En Estados Unidos, los estímulos económicos que se gastaron en transporte público generaron  más de 70 horas de trabajo que aquel dinero invertido en la construcción de carreteras, de acuerdo a Smart Growth America. Mientras tanto en México, el gobierno lleva a cabo un innovador proyecto en transporte, a través de políticas e inversiones que ampliaran el sistema de transporte público a todo el país.

Alejarse de los enfoques tradicionales de crecimiento económico no es algo sencillo. Incluso con reformas energéticas, silvicultura sustentable e inversiones en transporte público que muestran claramente sus beneficios y alcances, los intereses de los poderosos (sí, ese 1% que indigna) bloquean las opciones de progreso en varios países.  Para superarlos, las naciones – en particular aquellas que emiten mayores cantidades de gases de efecto invernadero  – deben aceptar que el cambio climático entre en sus agendas.

Eventualmente el mundo deberá migrar hacia soluciones con bajo uso de carbono, pero sólo los países con las agallas suficientes para impulsar esos cambios hoy, tendrán un lugar privilegiado a la hora de cosechar las recompensas.

**Los autores de los cuales se toma esta columna e ideas son: Manish Bapna, presidente interino del World Resources Institute y Vinod Thomas, director general  de evaluación en el Asian Development Bank.

Fuente: Three ideas that are good for both economy and environment (The Guardian)