Iván Couso: “En Chile tenemos una energía que es mala y cara”

Es Coordinador del Programa de Seguimiento Legislativo de Minería y Energía Sustentable y Protección de los Recursos Naturales, y fue Cofundador y Coordinador del Programa País de Eficiencia Energética del Ministerio de Economía durante el Gobierno de Ricardo Lagos.

Iván Couso Salas, es Coordinador del Programa de Seguimiento Legislativo de Minería y Energía Sustentable y Protección de los Recursos Naturales, y fue Cofundador y Coordinador del Programa País de Eficiencia Energética del Ministerio de Economía durante el Gobierno de Ricardo Lagos, es por eso que, nadie mejor que él, conoce las aristas del tema energético y puede dar una mirada más aterrizada de lo que acontece en Chile.

No es ambientalista, tuvo que desempeñarse bajo las cortapisas jurídicas durante un gobierno de la Concertación, y hoy continúa intentando hacer un aporte, siempre desde un plano político, con el fin de diseñar estrategias en pos de una “revolución energética”, como lo dice en sus propias palabras en este diálogo con Veo Verde, donde realiza varias consideraciones para poder alcanzar este cometido.

¿Es posible tener una matriz de energías renovables no convencionales, competitiva respecto a las tradicionales y competente para la demanda que existe en este país?

Es posible tenerla, y con eficiencia energética en un aporte bastante crítico a lo que es la actual matriz energética chilena.

 ¿Qué opinas de  incorporar energías como la nuclear con nuestras capacidades humanas y técnicas?

Personalmente creo que luego de desastres como el de Fukushima y el que ocurrió en Francia, además del pronunciamiento en contra que ha tenido Alemania, claramente en un país sísmico como el nuestro y que no tiene el desarrollo tecnológico ni siquiera para construir un automóvil, no sería viable incorporar la energía nuclear a nuestra matriz energética.  Además de ser peligrosa, esta energía es sumamente cara, y sus residuos tardan en degradarse unos 25 mil años. Es por eso que resulta mejor incorporar energías no convencionales que están más a la mano.

¿Quiénes son los responsables de la concentración del mercado eléctrico en Chile?

Es como se ha venido dando por el desarrollo histórico y legislativo del mercado eléctrico. No podemos responsabilizar a Endesa, que mal que mal se encargó de electrificar el país, pero sí se pueden generar aportes a partir de la comisión Técnico-Parlamentaria  por una reforma en la política energética, para incorporar múltiples actores para la generación distribuida, lo que generará beneficios para los usuarios de electricidad, sobretodo domiciliaria, lo que es básico, pero que ante la mirada mercantilista de este servicio, se tiende a olvidar. Efectivamente se puede llegar a tener una matriz diversificada que gaste donde pueda generar, y genere donde pueda gastar, en una filosofía de sustentabilidad que amplíe el sistema energético chileno como el modelo de  Internet, en donde están todos vinculados y son interdependientes, pero con distintos actores locales que tienen la posibilidad de ofrecer su servicio.

¿Qué te parece el impacto que tiene el interconectado de HidroAysén con sus más de 1500 torres para transportar las necesidades energéticas a localidades tan sumamente lejanas que están ligadas a la minería?

Una locura pensar que podemos trasladar energía a más de 2 mil kilómetros de distancia. Si hay integración de subsistemas como se pretende hacer por medio de la carretera pública, según lo que dijo Sebastián Piñera en su mensaje presidencial el 21 de mayo, lo que puede suceder es que hace dependienta al 70% de la población de lo que está en una zona que cubre directamente a sólo un 5%, y que ni siquiera guarda relación con todos ellos, sino que con la inversión minera más grande del planeta. Eso en definitiva, quiere decir que si existe algún tipo de desperfecto técnico, este afectará a la gran parte de los habitantes del país.

Lo que debería haber acá es una revolución energética en donde los actores tengan injerencia para plantear planes energéticos con visión de desarrollo, y que los consumidores entiendan y estén enterados de lo que pasa y que puedan optar por una energía limpia, segura, accesible, en términos económicos y técnicos.

¿Cómo nos afecta que tengamos que estar importando recursos energéticos de otros países, la mayoría de ellos sumamente lejanos?

Somos demasiado dependientes de combustibles fósiles y esta tendencia se ha acrecentado ostensiblemente desde la década de los ochenta hasta la fecha, y esto sucede con recursos que son cada vez más caros y contaminantes, lo que de alguna manera nos obliga a tener una visión distinta hoy por hoy, que aproveche los recursos que tenemos dentro del país o en lugares cercanos a nuestro país.

 Por ejemplo ¿Plantear seriamente un tratado energético con Bolivia?

Efectivamente. Mantenemos esa importación de gas licuado hormiga, pero no somos capaces de acordar un tratado de cooperación que ponga de relieve la necesidad de integración con nuestro país vecino. Necesitamos agua y energía de Bolivia,  y ellos tienen necesidades territoriales de salida al mar. A estas alturas ya sabemos que esa visión nacionalista de negarnos a concesiones, no nos ha ayudado demasiado. A lo que deberíamos apostar es a lógicas de diálogo e integración.

¿Tú crees que esta separación jurídica entre los productores o generadores de energía y los distribuidores o comercializadores de ésta, ayudará a aminorar los costos para los usuarios?

 Nosotros tenemos en Chile una energía que es mala y cara, es la segunda más cara del continente. Entonces, hacer cambios desde el punto de vista de la regulatorios en relación a ampliar la generación, transporte y distribución o la comercialización, y sin que eso sea necesariamente malo, no es donde radica el esquema de una energía de mejor calidad y más barata. El Estado lo que debe garantizar es la remoción de las barreras de entrada a las energías renovables no convencionales.

Es incomprensible que teniendo la mayor radiación de planeta en el desierto de Atacama, además de litio, y que coincidiendo con la ubicación de la zona minera que requiere de la mayor cantidad de energía, esta matriz no se encuentre disponible y no se haya invertido en ella. Acá existe una ventaja comparativa con otros países, pues esto es único  y exclusivo de esta parte del mundo. Lo mismo que la energía mareomotriz de más de 4 mil kilómetros de costa, o geotérmica de nuestros tantos volcanes en actividad.

¿No hay voluntad política para emprender una revolución por medio de la inversión en estas energías?

Definitivamente. Si pudiéramos tomar “el toro por las astas” de una manera participativa y democrática, y decidir con una mística país, de habitantes que ya entienden que el tema energético es estratégico y relevante en el desarrollo de lo que va a ser Chile dentro de 50 años, ya habríamos solucionado hace tiempo esta problemática. Si bien podemos decir que se están haciendo esfuerzos como la propuesta “Chile necesita una gran reforma energética”, faltan los actores que garanticen los cambios en términos políticos y económicos.

O sea, no existe una política energética en Chile

No hay una política energética. No lo digo yo, sino las mismas directrices del gobierno que se basa en tres neutralidades: La primera se basa en un sistema de costo marginal, lo que quiere decir que la más barata es la que entra; la segunda tiene que ver con el aspecto tecnológico, esto quiere decir que el Estado no invierte en ninguna energía que tenga alguna ventaja competitiva sobre la otra, y la tercera, que es la más grave, es la neutralidad política, que quiere decir que el Estado no se hace parte del desarrollo estratégico del sistema energético, y esto funciona de esta forma desde el Decreto de la Ley Número1 que data de 1982. Es decir que,  ya nos vamos acercando a 40 años de no política estratégica en el tema energético, y ya está bueno ya.

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