Con ingenio pez “cíclido haplocrominos” consigue eyacular en la boca de la hembra para fertilizarla

La sexualidad y la evolución van de la mano. Es así como nos hemos reproducido hasta ahora, conservando la vida en la tierra. Y para lograrlo siempre ha estado el motivador placer. Éste a muchos y muchas hace utilizar el mayor número de encantos, y un sinfín de tretas, artilugios, mañas, y en resumidas cuentas, grandes cuotas de ingenio.

Vemos que hay rituales de apaparamiento que sencillamente colindan con expresiones artísticas, o parecen ser sacados definitivamente de la mente de un cineasta. Es el caso del pez cíclido haplocrominos, una especie que habita abundantemente en los lagos africanos y que para poder reproducirse debe eyacular en la boca de la hembra, que guarda en esta zona de su cuerpo los huevos que deben ser fertilizados.

Para lograrlo, los pececitos varones le muestran a la pececita sus aletas anales que tienen el mismo color amarillo de los huevos. Entonces éstas curiosas de acercan a la cola cumpliendo su cometido sexual como si fuera un goleador del Barcelona. Así es cómo finalmente logra la hazaña de eyacular en su boca.

Pero en realidad no es sólo que el pez sea un delantero a lo Sanchez o Messi, lo que sucede es que el macho al exhibir su aleta anal, con un diseño de  manchas similares a los huevos, la hembra, suponiendo que se trata de unos genuinos, intenta guardarlos en la boca, tragándose el esperma  que fecunda los huevos dentro de la boca. El desarrollo de los embriones se desarrolla en aproximadamente 20 días.

En todo caso no todo es jugueteo y sensualidad. No es raro que la hembra sea muerta por su compañero de no estar madura sexualmente o apta para responder a las señales pre-desove, pues de inmediato es considerada como enemiga.

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Ese caluroso beso no tiene relación con la eyaculación.

Fuente: Introducción al mundo de los cíclidos (El Acuarista)