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Crítica de ciclovías: Antonio Varas
Lifestyle 18/09/2011

Crítica de ciclovías: Antonio Varas

Cada vez que hay que cruzar una calle, por pequeña que sea, la ciclovía literalmente desaparece.

Por : David Montolio

Después de varios meses sin bicicleta, finalmente me decidí a cambiarle el piñón de la rueda trasera (me costó 6mil pesos el Shimano), y dejar de usar el transporte público. La ciclovía que recorrí para este post fue la de Antonio Varas (Santiago de Chile), que va desde avenida Providencia hasta Irarrázabal. Son más 3 kilómetros y medio y los inconvenientes con los que uno se encuentra son varios, aunque la pista es bastante buena.

El primero y más importante se repite en todas las esquinas desde providencia hasta la Diagonal Oriente. Cada vez que hay que cruzar una calle, por pequeña que sea, la ciclovía literalmente desaparece y los ciclistas deben utilizar la calzada peatonal. Por supuesto que esto trae problemas: si hay gente caminando por esa esquina uno debe detenerse. Véalo en esta foto.

En algunas esquinas, además, por ejemplo en Eliodoro Yáñez, la ciclovía se acaba unos 30 metros antes del cruce, y en vez de un cruce peatonal (señalizado en el pavimento por líneas blancas), hay un cruce de bicicletas (estos se señalizan con cuadrados blancos). Es decir, si se respetara 100% la normativa, los peatones no podrían cruzar por ahí.

Lo bueno de la ciclovía en la comuna de Providencia (es decir, hasta la Diagonal Oriente) es que va por la vereda, y para que un auto se estacione sobre el pista tendría que hacer un maniobra muy complicada. La pista está casi siempre ocupada sólo por ciclistas y sólo se ven algunos peatones de vez en cuando. Al cruzar la Diagonal Oriente e internarse en la comuna de Ñuñoa la pista empieza a ir por la calle:

Aunque se ahorra el problema de que haya que utilizar la calzada peatonal en cada esquina, aparece el de que los automovilistas engreídos consideran que pueden utilizarla para descender de sus autos o incluso para arreglar problemas mecánicos. Así me pasó con el sujeto de la siguiente foto.

Me detuve y le dije que la ciclovía no es estacionamiento, a lo que él respondió que estaba en panne. Yo le dije que la ciclovía no es para solucionar los problemas de su automóvil y, después de pegarle en capó, me alejé.

Tal vez la falta de señalización de las ciclovías sea un problema. Por ejemplo, podría haber señaléticas de Ceda el Paso para que los automovilistas no intenten pasar antes que uno por las esquinas. Y podría haber por último un cartelito que diga “Fin de ciclovía”, ya que la de Antonio Varas, llegando a Irarrázabal, se acaba de pronto, sin nada que lo indique, y sin un cartel que informe acerca de otras ciclovías en los alrededores.

(Cuando pasé la primera vez al lado del sujeto con problemas en su auto, estaba junto a otro auto, uno blanco, ambos estacionados en la ciclovía. Cuando pasé de vuelta, el auto rojo seguía ahí, así que lo increpé de nuevo. Me dijo que efectivamente su actitud fue imprudente, y por eso estaban cruzando los autos a la vereda del frente, donde había espacio de sobra para solucionar sus problemas.)