Opinión: La relación de Ena Von Baer con el convenio UPOV91

La actual senadora designada posee el 15% de la empresa Semillas Gener, una de las más importantes productoras nacionales.

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(cc) Ministerio Secretaria General de Gobierno

Todos sabemos que la relación entre el mundo empresarial y el político es más o menos cercana, pero pocas veces tenemos información certera acerca del papel que los políticos cumplen en las empresas, qué cargos tienen, dónde invierten en acciones. A principios de año comentamos en un artículo la relación entre el ex bi-ministro Golborne y AES Gener, empresa en la que actualmente trabaja su hija Daniela.

Como hemos explicado en Veoverde, el convenio UPOV91 tiene como objetivo quitar a los campesinos y pequeños productores agrícolas el derecho a usar sus propias semillas, obligándolos a comprar las semillas a grandes corporaciones. Si bien instalan mejoras en la producción de alimentos, los pueblos del mundo han pasado milenos perfeccionando las semillas, y ese valor genético es literalmente robado cuando las corporaciones lo patentan. Por otro lado, la modificación transgénica que hacen algunas empresas ha sido ampliamente rechazada.

A nivel global, las dos más grandes empresas productoras de semillas tienen pésima reputación: Monsanto y Syngenta, una estadounidense y la otra suiza. En un artículo de Paz Neira, publicado en chilesustentable.net, se explica claramente cuál es el papel de la actual senadora designada Ena Von Baer en la empresa Semillas Baer, una de las más grandes productoras nacionales, y también una de las más beneficiadas con la aprobación del convenio UPOV91.

La senadora posee un 15% de las acciones de la empresa, que pertenece a una de las familias más ricas de la región de la Araucanía. Un grupo de parlamentarios de la concertación solicitaron a la Contraloría que investigue la relación de la actual senadora con la aprobación del convenio, petición de la von Baer calificó como “una bajeza”.

Sería bueno saber si las utilidades de la empresa Semillas Baer han aumentado con la aprobación del Convenio, pero esa información suele ser de difícil acceso. La lección que se puede sacar de todo esto es que, cuando vemos cómo aprueban una ley o un proyecto energético contaminante, los personajes que ponen sus firmas muchas veces no lo hacen con el ánimo de legislar, sino con el ánimo de lucrar. La relación es demasiado estrecha.

Vía chilesustentable.net