Las anclas de los barcos dañan el fondo marino

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(cc) Wessex Archaeology

La organización Oceana ha anunciado que denunciará ante la Comisión Europea, La Unesco y la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, que hay poblaciones de algas, específicamente praderas de Posidonia Oceánica, que están siendo destruidas por el uso indiscriminado de anclas de parte de los barcos.

La Posidonia Oceánica es un alga que ha sido puesta en las directivas europeas como hábitat prioritario, es decir, que debe someterse a rigurosas normas de conservación. Lo que acusa Oceana, que es que en varios sectores de las islas Baleares estas normas no se están respetando, y las pérdidas de praderas de Posidonia superan los mil millones de euros al año.

Lo que se tiene que hacer es muy fácil: ubicar las praderas de especies protegidas, y declarar esa zona como no apta para fondeo de barcos, con señalizaciones como boyas. Esto no se ha hecho y la desaparición de las algas podría acarrear problemas como la desaparición de las playas, y de importantes atractivos turísticos de la zona.

Lo que hacen las anclas en el fondo es esperable: primero que nada, el ancla llega al fondo, y si cae sobre un planta, la aplasta. Luego la cadena que une el ancla con el barco llega hasta el suelo, y con el variar de las mareas, un buen pedazo de cadena queda sobre el fondo marino. Luego, con el variar de las corrientes, la cadena va rompiendo plantas a varios metros del lugar del ancla.

Vía elmundo.es y oceana.org