Cuando tu mascota está generando problemas… ¿Podrías matarla?

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Vía El Gran Zoo

Esta semana me enteré de una noticia muy triste, mi hermana mayor fue atacada directamente en la cara por el perro Pit bull de una familia amiga. Naturalmente, me horroricé, pero cuando supe que “afortunadamente”, sólo se trataba de un daño facial, respiré.

Mucho se ha hablado sobre la tenencia responsable de animales, lo que no me cabe ninguna duda en el caso de esta mascota, pero también mucho  se ha hablado del peligro de tener este tipo de animalitos.

Sin embargo, mi planteamiento apunta al hecho de que cuando decides hacerte responsable de un animal, independiente de su raza ¿Tomas consciencia de los costos que esto puede significar?

En mi vida he tenido desde patos, perros callejeros -mis favoritos- y hasta peces. Actualmente tengo un  perro, un conejo y a la Penny Lane, una yegüita.

Por un lado, tengo la suerte de contar con un lugar apropiado para ellos, pero por otro, reconozco que en muchos casos primó la inconsciencia infantil y el egoísmo por querer tener ‘ese’ animal, aunque al pato tuviera que cortarle sus alas y bañarlo en el lavamanos.

Un derecho de mierda que nos atribuimos como supuestos reyes de la selva, sacando a los animales de su hábitat,  inyectándole colores a las ranas, emborrachando a osos y ahí vamos enajenando de veneno nuestro querido y característico circo de bestias.

Pero ¿Qué pasa cuando este divertido animal nos ataca? ¿Le pegamos? ¿Pedimos que lo maten? o ¿simplemente lo matamos?

En este caso, nadie pidió que sacrificaran al perro, mi hermana se recupera con un humor admirable y todo sigue su curso normal, sin embargo no dejo de pensar que el día en que esta ‘mascota’ instintiva y naturalmente asesina, ataque a uno de ellos, irónicamente ’tendrá que pagar por sus actos’.