WWF propone alternativas al uso de aire acondicionado

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(cc) jlmaral

Enfrentar temperaturas extremas en verano o invierno es una de las actividades en las que más energía se gasta dentro de los hogares. Encender las estufas a gas, electricidad o leña, o utilizar aire acondicionado en verano gasta un montón de energía y nunca está de más recordar que hay métodos para reducir las emisiones de CO2.

La WWF ha publicado en su sitio web de España varias alternativas para enfrentar el calor en el verano, haciendo énfasis en que el uso indiscriminado del aire acondicionado no sólo aumenta la cuenta de la luz, sino también las emisiones de CO2. Las alternativas son muy fáciles: abrir las ventadas opuestas de la casa o departamento para que el aire circule bajará la temperatura, así como tener plantas en ventanas y balcones.

Otra idea que ha estado dando vueltas, incluso Bill Clinton la propuso, es pintar las paredes exteriores de las casas y los techos de los edificios de colores claros, ya que los colores oscuros atraen el calor y facilitan la penetración de este en las habitaciones. También se recuerda que hay que aprovechar la iluminación natural para no gastar electricidad en la luz.

Para las épocas de invierno también hay varias alternativas para reducir el uso de las estufas. Por ejemplo, asegurarse de que las ventanas no tengan filtraciones por donde pueda entrar o salir el aire ayudará a bajar el consumo, así como utilizar vidrios dobles en las ventanas, para crear un “colchón” que ayudará a no perder el calor generado en el interior.

La arquitectura bioclimática tiene diversas propuestas y ha sido utilizada desde la antigüedad, aunque en este caso las decisiones hay que tomarlas antes de construir. Por ejemplo, en las zonas frías del hemisferio norte se ha utilizado desde tiempos inmemoriales construir las casas con el techo orientado al sur, de manera que el calor del sol se aproveche al máximo.

En climas más cálidos lo que se usa es construir muros más gruesos, y, como hemos dicho, pintar las fachadas de colores claros. Otra solución es instalar las casas cerca de lugares que sean naturalmente reguladores climáticos, como lagos o bosques. Y si no se puede, tener un buen árbol de hoja caduca cerca ayudará también a regular la temperatura.

Vía wwf.es