Softbank quiere convertir campos de arroz en granjas solares

La compañía de telecomunicaciones busca así darle un uso útil a los arrozales abandonados.

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Después del terremoto de Japón y la consiguiente crisis nuclear en Fukushima, la opinión pública del país nipón ha empezado a cuestionarse cada vez más la matriz energética y su dependencia de las plantas nucleares.  El problema es que no hay muchas alternativas, y las grandes compañías energéticas no tienen ganas ni obligación de utilizar otras fuentes de generación. Mal que mal, ya hicieron sus inversiones en sendos reactores nucleares y ahora quieren usarlos hasta que ya no den más.

Masayoshi Son, presidente de una corporación de telecomunicaciones llamada Softbank Corp, hizo esta misma reflexión concluyendo que si la gente se sienta a esperar que las corporaciones energéticas cambien algo, entonces nada va a cambiar y que, por tanto, es necesario que alguien más tome el riesgo, y en la junta de accionistas de esta semana decidió que Softbank tiene que meterse en este tema y abordarlo como componente estructural de sus negocios. Es una apuesta, pero alguien tiene que apostar para hacer el cambio.

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Masayoshi Son mostró un cálculo rápido partiendo de la base que en este momento hay 540.000 hectáreas de campos de arroz sin cultivar. Con apenas la quinta parte de esa superficie, la eficiencia de los paneles solares que se ofrecen hoy en el mercado permitiría generar los mismos 50 millones de Kilowatt que hoy genera Tokyo Electric Power Co. Claro que el señor Son no pretende levantar más de 108.000 hectáreas de un viaje, sino ir abordando la expansión solar mediante proyectos de unos 20.000 Kilowatt cada uno.

Además de constituir un avance para la deficiencia de energías renovables en Japón, el proyecto tiene un efecto secundario muy positivo. Resulta que esas 540.000 hectáreas de campos de arroz abandonados llegaron a ese estado por una serie de situaciones que tienen muy alicaída a la pequeña agricultura nipona.

Para tirar algunas estadìsticas, el terreno cultivado en Japón bajó de 6.09 millones de hectáreas a 4.65 millones en los últimos 50 años. La cantidad de granjeros pasó de 12.2 millones en 1960 a 2.2 millones el 2004, y si en 1960 la agricultura era el sustento del 30% de la fuerza de trabajo, en 1985 había bajado al 8.4%. En la última década la producción ha caído un 20% y esto, multiplicado por la caída en el precio, ha llevado a que entre 1992 y 2005 la producción haya caído de 7.84 a a 4.81 billones de yen.

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¿A qué se deben estos números tan feos? Por un lado a medida que Japón se consolidó como potencia tecnológica muchos jóvenes del campo emigraron a las ciudades. Por otro lado, gran parte de la producción era subsidiada hasta que luego de las crisis de 1998 y 2008 estos subsidios fueron tendiendo a la baja hasta desaparecer. La masificación de la agricultura mecanizada provocó, a su vez, que ciertos campos multiplicaran sus rendimientos mientras que otros, ubicados en laderas y terrazas no mecanizables, se volvieran  menos competitivos hasta el punto que para los granjeros cultivarlos equivale a perder plata, por lo que terminan abandonados.

El problema agrícola japonés es algo tan complejo y endémico de su esencia que no vamos a alcanzar a explicarlo acá, pero era oportuno entender que, efectivamente, los campos de arroz abandonados pueden alojar granjas solares sin sacrificar la fuente de alimentación del país. Por el contrario, la idea de Masayohi Son permite que los granjeros que perdieron su fuente de sustento vuelvan a recibir un ingreso constante por ésta.

Hasta ahora, 35 de las 47 prefecturas de Japón -justamente las más empobrecidas- dieron respaldo a la iniciativa y se aprovecharon de candidatear para alojar las primeras plantas solares que se construyan.

Ahora viene lo malo. La regulación energética de Japón es bastante retrógrada y no contempla la obligación de priorizar la fuente de energía menos contaminante en cada momento. Al contrario, las grandes corporaciones de generación y distribución no tienen obligación alguna de prestar sus redes de transmisión, ni de comprar energía a los productores independientes de energías limpias.  Por lo mismo, gran parte de la iniciativa de Masayohi Son no depende tanto del costo de este proyecto, sino de conseguir que haya una reforma a la regulación que obligue a las compañías eléctricas a comprar la energía que estas granjas solares produzcan. Si no consiguen este cambio legal, entonces ni con toda la plata del mundo se puede sacar adelante este proyecto, porque sencillamente no sirve de nada tener una mega planta solar sin conexión a la red de distribución y sin posibilidad de vender su producto.

Links:

Japan Will Generate Electricity by Turning Unused Rice Paddies into Solar Farms (Inhabitat)
Natural energy sources a growth sector everywhere but Japan
(Asahi)
Agriculture in Japan (Facts and Details)