Un año viendo verde

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(cc) Mariela De Marchi Moyano

Exactamente hace un año que escribí mi primer artículo en VeoVerde. No les voy a mentir, si bien antes siempre había tenido consciencia sobre lo que estaba bien o mal en relación al medio ambiente, nunca había pensado -demasiado tiempo- que con simples cambios en los hábitos de las personas, podríamos vivir en un mundo mucho mejor y sin duda mucho más verde.

Desde el cuartel central de Betazeta me ha tocado reportear importantes hechos relacionados con el medio ambiente. Como el desastre del derrame de petróleo del Golfo de México, del que tuvimos una amplia cobertura. También de la aprobación de Barrancones y posterior cancelación del proyecto tras la intervención del presidente Piñera. Y así como esos la aprobación de la mina en Isla Riesco, de Castilla y de HidroAysén, lamentablemente.

En este año, en el que han pasado varias cosas, me ha tocado enfrentarme con personas que me han dicho de todo. Desde que no sé escribir, hasta que soy un amarillista. Pero también me han dichos cosas buenas y bonitas, que son finalmente con las que me quedo.

Pero de lo que más me siento contento es de que personalmente he tenido un antes y un después desde que soy editor de VeoVerde. Y es que ahora, inevitablemente, me da una rabia profunda ver un consumo de agua innecesario. O una luz prendida que nadie ocupa o alguien tirando un papel a la calle indiscriminadamente. Y es por eso, que cada vez que veo algo así, hago algo. Pero también estoy consciente, de que el mundo no es blanco o negro. Y tampoco es verde, por más que queremos que así sea. Es por eso que hay que entender a quienes, tal vez, les es irrelevante el tema de la ecología. Sin ir más lejos, yo vivo con otras tres personas, a las que constantemente les estoy transmitiendo de que por favor seamos más conscientes con la energía, que en verdad no cuesta nada apagar la luz. Y aveces pescan, y a veces no. Pero no por eso yo puedo enojarme y decirles que son malas personas o cosas por el estilo, por lo que cuando veo algo prendido, simplemente lo apago.

A lo que voy, es que uno no puede pasarse la vida siendo un talibán radical obligando a todo el mundo a pensar como uno. Lo que se debe hacer es tratar de educar, sin ser arrogantes, a quien quiera aprender o aportar a reducir nuestro consumo. Al final, todo, y me refiero a todo, parte por una buena educación. Si desde hace 50 o más años nos hubiesen educados, desde niños, lo importante que es cuidar nuestro entorno y que por eso no debemos desperdiciar nuestros recursos, a lo mejor no nos veríamos en la delicada situación que tenemos hoy con HidroAysén.

Y la otra cosa que me tiene muy contento, es que gracias a ustedes, nuestros lectores, el crecimiento que ha tenido VeoVerde en el último año ha sido gigantesco y lo importante de esto, es que cada vez somos más personas preocupadas de que no hayan represas en la Patagonia, de que haya una política energética limpia para el país, que haya una infraestructura para quienes se mueven en sus bicicletas, de tener sus propios huertos en sus casas y de cómo tener un menor impacto sobre la naturaleza.